lunes, 28 de noviembre de 2016

Plegaria o algo así

Yo no sirvo para lidiar bien con el estrés, me mareo, me falta el aire, tiemblo, me dan ganas de llorar.

Estamos en una época complicada. Al filo un montón de proyectos, Trump no es presidente aún y ya mi bolsillo lo detesta, vaya tela, no veo la hora de irme al Ikaria, allí todo puede ser más tranquilo -eso espero-.

Tranquilandia es quien soy, es quien mi cuerpo requiere que sea, pero a veces me transformo en una empresaria estresada -como hoy- y gas, se me va la pinza.

Como dice el último tatuaje, "just breathe". No hay tormentas eternas, pero en un día como hoy me siento en el Carbiélago navegando en medio de mil tormentas, viendo como en el cielo se anuncia que algo se va a poner peor.

No debo adelantarme a nada, eso no le gusta a Peter ni al coctel de deschavetes, pero ¡la madre que parió a los nuevos quilombos!

"Con calma dijo la araña", eso decía la tía, tan bonita ella, debe estar en el cielo riéndose de mí, mientras en silencio me encomienda a todos esos en los que cree para que su niña pueda salir satisfactoriamente de esta nueva etapa.

¡Qué año este! Casi me desbarata, ¿faltará mucho para que yo me eleve sobre todas estas situaciones y las mire riéndome porque aprendí las lecciones y todo es una bobada?

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