miércoles, 30 de noviembre de 2016

Desintoxicación: On

Algunos doctores -léase bien, algunos- y yo hemos determinado disminuir el coctel medicinal que día a día se toma este personaje, por lo que he iniciado ese proceso a la mayor brevedad.

Vaya tela, lo fácil que es acostumbrar al organismo a cualquier cosa. Dormir es un acto de valientes, despertar igual lo es y permanecer activa durante un día completo no se queda atrás.

Madrugar nunca ha sido lo mío, sin embargo a veces lo intento. Finalmente, todos mis proyectos -hasta la fecha- se acomodan a mi ritmo de vida, por lo que arduos esfuerzos de levantarme temprano casi no se hacen necesarios ya.

Mareos, ganas de vomitar, pérdida de apetito o apetito en exceso, dolor de cabeza, ataques de disautonomía, ganas de llorar repentinas y sin fundamentos aparentes, temblor en el cuerpo, son algunas de las cositas que estoy experimentando ahora, en cualquier orden, en cualquier cantidad, en cualquier combinación y en cualquier momento.

No siento miedo, sé que todo va a estar bien, y si no es así, para lidiar con todo lo que me sobra es buena energía y una vida que se acomoda a lo que me apetezca hacer o no.

Una vez que vuelva mi cuerpo a acomodarse al único medicamento (o al mínimo número) requerido, analizaré cómo enfrentarme a lo que se quede jodiendo.

No pasa nada, ¿si o qué?

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