miércoles, 30 de noviembre de 2016

Grrrrrrr y todo lo rico

¡Esas ganas que le tengo no se van a ir nunca o qué!

Me la imagino y me emociono, ahí tendida en una cama, con su abdomen marcadito, llena de tatuajes, los ojos brillantes, sonriendo nerviosa...
¡Ay, ay, ay! golosa con ella como siempre -la lejanía lo alborota, lo acepto-.

Y no crean que no lo combato, todas las razones por las que no debería querer comérmela toda salen por todos lados y están más claras que el agua, pero hasta que yo no lo saque del sistema, sé que no se irá de mi, menos siendo ella como es.

Está idealizada, lo sé.

Seguro y es mal polvo.

¡Ja! de todo menos eso, es una cosita loca, una cosita deliciosa, lo recuerdo, no hay sino que despertarla y hace estragos, ella es un tsunami per se.

Si ella supiera... Pues seguro lo sabe ya y si no, lo sabrá, o lee esto o se enterará si vivimos lo que planeamos. Si "me hace ilusión" dice ella, ni se imagina lo que me hace a mí.
Oh por dios, he perdido la cabeza.
No, no debo hacer nada. No a ella.

¡Algún día le quitaré los calzones, joder! o se me quita la gana y no pasa nada. Normal.

jajajaja qué deschavete más charro este

Desintoxicación: On

Algunos doctores -léase bien, algunos- y yo hemos determinado disminuir el coctel medicinal que día a día se toma este personaje, por lo que he iniciado ese proceso a la mayor brevedad.

Vaya tela, lo fácil que es acostumbrar al organismo a cualquier cosa. Dormir es un acto de valientes, despertar igual lo es y permanecer activa durante un día completo no se queda atrás.

Madrugar nunca ha sido lo mío, sin embargo a veces lo intento. Finalmente, todos mis proyectos -hasta la fecha- se acomodan a mi ritmo de vida, por lo que arduos esfuerzos de levantarme temprano casi no se hacen necesarios ya.

Mareos, ganas de vomitar, pérdida de apetito o apetito en exceso, dolor de cabeza, ataques de disautonomía, ganas de llorar repentinas y sin fundamentos aparentes, temblor en el cuerpo, son algunas de las cositas que estoy experimentando ahora, en cualquier orden, en cualquier cantidad, en cualquier combinación y en cualquier momento.

No siento miedo, sé que todo va a estar bien, y si no es así, para lidiar con todo lo que me sobra es buena energía y una vida que se acomoda a lo que me apetezca hacer o no.

Una vez que vuelva mi cuerpo a acomodarse al único medicamento (o al mínimo número) requerido, analizaré cómo enfrentarme a lo que se quede jodiendo.

No pasa nada, ¿si o qué?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Plegaria o algo así

Yo no sirvo para lidiar bien con el estrés, me mareo, me falta el aire, tiemblo, me dan ganas de llorar.

Estamos en una época complicada. Al filo un montón de proyectos, Trump no es presidente aún y ya mi bolsillo lo detesta, vaya tela, no veo la hora de irme al Ikaria, allí todo puede ser más tranquilo -eso espero-.

Tranquilandia es quien soy, es quien mi cuerpo requiere que sea, pero a veces me transformo en una empresaria estresada -como hoy- y gas, se me va la pinza.

Como dice el último tatuaje, "just breathe". No hay tormentas eternas, pero en un día como hoy me siento en el Carbiélago navegando en medio de mil tormentas, viendo como en el cielo se anuncia que algo se va a poner peor.

No debo adelantarme a nada, eso no le gusta a Peter ni al coctel de deschavetes, pero ¡la madre que parió a los nuevos quilombos!

"Con calma dijo la araña", eso decía la tía, tan bonita ella, debe estar en el cielo riéndose de mí, mientras en silencio me encomienda a todos esos en los que cree para que su niña pueda salir satisfactoriamente de esta nueva etapa.

¡Qué año este! Casi me desbarata, ¿faltará mucho para que yo me eleve sobre todas estas situaciones y las mire riéndome porque aprendí las lecciones y todo es una bobada?