miércoles, 28 de septiembre de 2016

Sólo queda por decir...

Que a su funeral llegaré bailando!

domingo, 25 de septiembre de 2016

Me rompiste el corazón

Quisiera saber dónde estás, si estás bien o algo ha arruinado tu felicidad.
Quisiera saber por qué te alejaste un día así no más, sin avisar, sin anunciar, sin pistas, sin decir na.
Quisiera saber a qué jugás, si vas a volver o en donde sea que estás te vas a quedar.

Odio esperar y más que eso, odio extrañar, especialmente cuando no he hecho nada para que te vayás.

Me da rabia y no lo puedo evitar, ¿qué te ha pasado, en qué rollo estás, en qué momento te dejó de importar?

Bah.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Pensamientos

Dejarse llevar. Que no te mueva el piso cuando aparezca. No mendigues. Respira. Sonríe. Fluir. Ser consciente.

Todavía queda tanto por decir.

Tiempo al tiempo, las tormentas pasan.

Cuando pasan las tormentas, a veces uno puede mirar atrás y sonreír, "de qué desastre me salvé" -pensar- y volver a sonreír.

Sin entender mucho las razones por las que se vio uno envuelto en ellas, "pruebas de la vida" les llaman algunos, esos ensayos que se hacen para esa cosa llamada vida a veces cuesta superarlos más de lo que uno quisiera.

Ahora en calma puedo sonreír, estoy nadando en dopamina, como si me hubiera tomado unas dosis exageradas -lo mismo que hago diariamente con el café-. Miro hacia atrás algunos meses, algunos días incluso y siento un fresquito enorme porque se que me libré de una catástrofe monumental.

Temps al temps, uno no le tiene mucha fe al paso del tiempo, pero qué verraco tan sanador, eso pues si uno es capaz de dejar de hacer, repetir y repetir lo que le hace daño, sino no se hace nada.

Alejarse es bueno, necesario incluso. Alejarse y dejar que el tiempo haga lo suyo.

¿Y si nos vamos?

¿Y si nos vamos? ¡Nada! Si nos vamos nos llevamos la misma mentalidad y tarde o temprano crearíamos los mismos asuntos que hoy nos hacen querer irnos.

Nos tenemos que quedar aquí y aprender a abrir los ojos para encontrar en cada piedra un lado suave y volver a enchufarnos a la dopamina rápidamente, antes que el cortisol nos envenene y nos den ganas de correr.

Meditando se va uno dando cuenta de las cosas, les va dando peso, una que otra solución. Mejor dicho, si la gente supiera lo bueno de meditar, dejaría de dar tumbos, de llorarle a psicólogos/psiquiatras/analistas/terapeutas y empezaría a nadar en sus propias profundidades (que es a donde lo mandan esos que cobran de todas maneras). Buscar dentro de uno, conectarlo con una filosofía, razonar una solución, sonreír, ponerla en práctica.

Exorcizar demonios es cuestión de estilo, de autoconocimiento, meditación y un montón de determinación (me tocó usarla aunque le haya cogido un poco de bronca a esa palabra).

Aquí me quedo lidiando con mis quilombos. Si vos te querés ir, andate. Finalmente llega un punto donde mi simpatía termina y te toca a vos hacerle frente a todo eso que de vez en cuando te destruye, te deja en cenizas y te aleja de mi.

Aquí estaré esperándote -o no-, compra unos colores y ponte a colorear, he encontrado que aparte del yoga, la música y jugar con letras, coloreando medito y le doy rienda suelta a todo lo que ya dije...

Tal vez a vos te podría funcionar y seas capaz de ser feliz.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Tirando la toalla

Tal vez no sea sólo él a quien deba soportar y sobreponerme, tal vez ella también lo sea.
 
Tanto veneno puede salir de su boca, ¿cómo puede ser posible que sea yo su amor?
 
Quisiera alejarme un poco, no saber nada, no enterarme, no participar, no jugar más, no vivir en su entorno por un tiempo. No sé por cuánto, sólo sé que a veces digerir tanto daño me consume toda la energía, me deja vacía y en un punto que detesto. Me cuesta más de lo que debería (después de tantos episodios) volver a estar intacta y ser intocable, a pesar de que no me han matado, a veces se me complica.
 
¿Para qué balas cuando existen otros crímenes? Ya quisiera yo atravesarlo con balas, seguro él también quisiera quitarme lo único que no ha intentado... Tanto daño, tanto odio, tanto veneno y aquí seguimos, unos siendo depredadores, otros en la conquista de la libertad a pesar de las injusticias. 

Hasta este punto he llegado a dudar varias veces si vale tantísima pena, es que es más de lo que merecemos, de eso que no quede la menor duda. Incontable esfuerzo, llanto, desesperación, desesperanza, lucha incansable ha sido hasta hoy y quisiera tirar la toalla.

¿Qué sentido tiene todo esto si abro los ojos y no hay nadie quien me apoye más que ella con las pocas fuerzas que tantas guerras le han dejado?