viernes, 11 de marzo de 2016

Saludes del ojo picho

Cuando la tía estaba viva me decía constantemente: "no lea en el carro, se le desprende la retina", y advertencias de las típicas de profe de medicina.

Siempre pensaba que era una exagerada, pero le hacía caso porque dañarme un ojo no me sonaba conveniente, era una idea aterradora más bien.

El lunes pasado cuando el oftalmólogo me dijo que debía examinar si se me había desprendido la retina o sólo el vítreo, sentí pánico. Qué horas más largas mientras era el momento del examen ese. Ahí si se pone uno todo reflexivo, o en mi caso, más reflexiva de lo que vivo.

Uno definitivamente no se alcanza a imaginar que esas cosas le pueden pasar, dando por sentado todo.
Maldito vicio de humanos ese de dar por sentado.

Pocas cosas me han dado tanto miedo, y eso que a mi en cuestiones de salud me han pasado cualquier cantidad de cosas.
Afortunadamente no se desprendió sino el vítreo y esperamos que en 2 meses todo vuelva a la normalidad.

No hay que dar nada por sentado, de un minuto a otro cualquier cosa puede cambiar. Bien lo dice Fernando -sabor- Palacio, "la vida cambia de la noche a la mañana".

Aprender a valorar, dar gracias por cada cosita -así sea mínima-, así creo que uno va dejando de dar por sentado.

Mi ojo picho y yo los dejamos por ahora, es bastante molesto escribir frente a un monitor.

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