viernes, 25 de marzo de 2016

En un bosque, de Australia, esta chica se inspiró...

Conectado con la naturaleza, esa misma de la cual haces parte, tanto como una hoja, la neblina, las ramas de un árbol, el agua que todo lo recorre, el fuego.
Siendo parte de todo, siendo nada, cada átomo tuyo ya fue de ella en algún tiempo, todo conectado, todo uno.
Asombroso, respira el frío, respira el calor, sonríe un perro salvaje, se quema la savia, fluye el humo, la energía, el aire y palpita la tierra.

viernes, 11 de marzo de 2016

Saludes del ojo picho

Cuando la tía estaba viva me decía constantemente: "no lea en el carro, se le desprende la retina", y advertencias de las típicas de profe de medicina.

Siempre pensaba que era una exagerada, pero le hacía caso porque dañarme un ojo no me sonaba conveniente, era una idea aterradora más bien.

El lunes pasado cuando el oftalmólogo me dijo que debía examinar si se me había desprendido la retina o sólo el vítreo, sentí pánico. Qué horas más largas mientras era el momento del examen ese. Ahí si se pone uno todo reflexivo, o en mi caso, más reflexiva de lo que vivo.

Uno definitivamente no se alcanza a imaginar que esas cosas le pueden pasar, dando por sentado todo.
Maldito vicio de humanos ese de dar por sentado.

Pocas cosas me han dado tanto miedo, y eso que a mi en cuestiones de salud me han pasado cualquier cantidad de cosas.
Afortunadamente no se desprendió sino el vítreo y esperamos que en 2 meses todo vuelva a la normalidad.

No hay que dar nada por sentado, de un minuto a otro cualquier cosa puede cambiar. Bien lo dice Fernando -sabor- Palacio, "la vida cambia de la noche a la mañana".

Aprender a valorar, dar gracias por cada cosita -así sea mínima-, así creo que uno va dejando de dar por sentado.

Mi ojo picho y yo los dejamos por ahora, es bastante molesto escribir frente a un monitor.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Así es la vida, la vida de riqueza, la vida de grandeza.

Abre los ojos, desperézate, sonríe. Es hora de arrancar la vida. Muévete por la cama, levántate y camina hacia la cocina, prepara café. Todo es más lindo cuando hay café.

Desayuna, organiza tu cama, báñate. Jugar con agua es sin duda uno de los mejores momentos del día. El agua es la vida pura, la energía limpia, todo lo bueno que existe.

Vístete, ponte guapa, sonríe, canta. Cantar mueve fibras, sin importar si se hace bien o no.

Toma tus vitaminas, no olvides la pastilla del corazón. Todavía no hay suficiente kickboxing, TRX ni yoga que te eliminen la onda subnormal en tus latidos ni te disminuyan la disautonomía. No queremos que hoy sea el día en que te falle el corazón. Sonríe, tienes todo lo que necesitas para tu buena vida, nunca lo olvides.

Cepíllate, organízate un poco, sal de casa, mira al cielo. Cómo no sonreír, el cielo es la grandeza misma, te encanta, tanto como lo que eres. Eres el cielo para un mar que te ama, y con o sin ese mar, el cielo sigue existiendo.

Abre el garaje, entra al carro de tus sueños, Mini Cooper negro, ¡ah!, qué espectáculo de vida, la has ido viviendo como te ha dado la gana, has metido durísimo las patas hasta la nariz, pero también has hecho muchísimos méritos para tener más Dharma que Karma a favor. Te la has montado de forma maravillosa y por eso eres feliz.

Ser feliz, ser libre, ser grande, ayudar a la gente a vivir mejores vidas, ayudar al planeta y disfrutarlo, no sufrir, fluir -si, como el agua, tu elemento-. Se trata de eso, de ir definiendo tu vida bajo tus propias filosofías, no bajo las impuestas que tal vez no se ajustan a ti.

Agradece cada cosa que ha llegado, cada cosa que se ha ido, gente, momentos, experiencias, asuntos, lo material, lo inmaterial, lo que ves, lo que no ves, lo que sientes, lo que te rompe, lo que te arma, los colores, el amor y hasta el desamor. Todo pasa para que crezcas y lo estás haciendo de puta madre. Has lo tuyo y nunca pares de sonreír...

Así es la vida, la vida de riqueza, la vida de grandeza.

Juega por el mundo, juega con el mundo, recórrelo y diviértete. Ignora a los hijos de puta, a los de mente cerrada, a los que te la vuelan, a los que no te dan sino úlceras. Que no te quiten la paz ni te hagan reaccionar, pululan y son inevitables. Recuerda que la gente hace, la gente no te hace.

Mantente consciente, sonríe y acelera!