miércoles, 24 de febrero de 2016

"No le des mente a lo que no podés cambiar"

Chica, mantén la calma.
No hay nada más que puedas hacer, entregaste la pelota y ya está, con eso te convertiste en sujeto pasivo.
Respira tranquila, hiciste todo bien, diste todo lo que pudiste, te entregaste de la manera en que se te permitió hacerlo y más.
Intacta, es hora de recuperar tu paz y hacer lo que tengas que hacer para sentirte intacta, aunque sientas que estás dejando de ganar.
Aprende una vez más. Pase lo que pase, aprende.
"Pain makes you stronger. Fear makes you braver. Heartbreaks make you wiser" -thanks twitter-.
No es la primer vez que esto te pasa, segurísimo tampoco será la última. Cuando algo así pasa lo importante es estar tranquila, tomar unas dosis de ego -graduales- y relajarte. Lo correcto es haber cedido el turno y como dice la sabia Dory "cuando no hay nada qué hacer, ¿qué hacemos? Nada haremos, nadaremos" -qué lindo juego de letras por cierto-.
Si la decisión es la que quisieras que fuera, las dosis de ego que te metiste te harán bien. Si no es la que quisieras, te harán más que bien. Sea lo que sea que se venga, que nada ni nadie te quite la tranquilidad.
Vivir en Tranquilandia es muy rico, ¿cierto?
No hay nada que merezca perder la tranquilidad, menos cuando se tiene la conciencia limpia, cuando uno goza de la posición en la que estás.
Por último, ni se te ocurra esperar. Si pasa algo, bien. Si no pasa nada, nada pasa. No es opción detenerte, aguantar respiraciones, amarrarte a la expectativa o cualquier cosa que te deje en stand by.

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