viernes, 1 de enero de 2016

Ausencia de matices

Puede tenerla, como un adorno más en su casa, como una medalla más en su pequeño altar.
Nunca tendrá su alma, nadie podría tenerla.
Ella se deja tener por momentos.
Una flor se abre, una estrella brilla con fuerza.
Luego se esconde sin avisar.
Si puede mantenerle la sonrisa por un segundo, puede tenerla.
Ella merece sentir, vivir, disfrutar, estallar.
Alguien la rompió tan fuerte que todavía no ha terminado de pegar sus pedazos.
Se le ven las grietas a simple vista. 
Grietas que dejan asomar un enorme vacío.
Negro, todo negro.
Una flor se marchitó, una estrella murió repentinamente.
Cae la noche y no hay luz.
Un corazón se rompió. Un alma se corrompió.
Negro que atrae, incredulidad de la existencia de la nada.

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