martes, 3 de noviembre de 2015

Emociones en polos opuestos.


Anoche sentí tanta tristeza que no podía respirar bien. Lo mejor que me pudo pasar fue ir al aeropuerto con mis gemelas favoritas, nos montamos al mini y ya nos estábamos riendo. Si no, no hubiera podido manejar.
¿Cómo vivir sin ella? Esto es nuevo, es una nueva vida en la que ella no es mi compañera de cine, fiestas, relajos, películas, cervezas, perezas, recuperaciones, todo.
Igual hay alegría en mi corazón porque ella se ha ido a hacer un sueño realidad. Tenía esa idea desde hace mucho tiempo y por fin lo logró. Eso me llena de orgullo porque es una verraca que lo dejó todo por seguir su corazón, lo cual requiere un montón de valentía.
Yo hice todo lo posible por no estallar en llanto delante de ella, pero igual lloré. Ella sabía que lo haría, se lo advertí, además me conoce muy bien.
Yo se lo quise hacer leve, pero me abrumó la idea -y todavía lo hace- de aprender a vivir sin ella al lado mío en esta ciudad.
Si, que ya me fui una vez y lo hice, pero esa vez yo estaba en un mundo nuevo, lo duro tuvo que ser para ella.
Esta vez me toca a mi, y lo acepto, soy la más floja de las dos, al menos la que más lo muestra.
Ya quiero irme para allá.
Y qué.
¿Será que se me van a dejar de encharcar los ojos en algún momento pronto?
Ella es feliz, pensando en eso me calmo.
La morocha que no es para principiantes, jueputa ome.
Y qué.
Este es mi blog y me desahogo como quiera.
Eventualmente tendré una nueva costumbre, lo sé. Siempre pasa. Es normal que un cambio provoque un choque, es la vida misma.
Siquiera hay un nuevo sabor dando rondas, me entretiene, me hace sonreír. Sea lo que sea que pase con este nuevo sabor, gracias querido y sabio Universo, y gracias al súper efectivo ritual de prosperidad de El Cielo.
Si no fuera por eso me estaría dando cabezazos contra la pared del desparche.
My queen is gone...
¡Ah! cómo no me va a doler la ausencia de su grandeza...
Sería bueno dejar de llorar, y no es egoísmo, egoísmo no la hubiera ayudado a irse, es apego y berrinche.
Normal, como cualquier cosa.
Ya se me pasará.

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