lunes, 14 de septiembre de 2015

Hay que pensar

No es de mi interés si sos heterosexual, bisexual, homosexual, pansexual, etc.
No es de mi interés tampoco si sos católico, ateo, islámico, budista, etc.
De igual manera no es de mi interés si sos conservador, uribista, republicano, demócrata, etc.

Cada uno tiene derecho a elegir sus preferencias, sus creencias religiosas, políticas, sociales. Cada quien tiene derecho a hacer con su vida, su mente, su cuerpo, sus inclinaciones, sus acciones lo que le da la gana.

Lo que ninguno tiene derecho a hacer es atropellar a otra persona por no compartir sus preferencias.
La libertad de uno termina donde comienza la libertad del otro.
Y no hay que sacar una regla para medir. Sólo se trata de vivir y dejar vivir.

¿Qué sentido tiene atacar?
Al nacer nadie te entregó un cetro y te declaró como el poseedor de la verdad absoluta en cuanto a todo, por lo tanto no tenés derecho alguno a juzgar.

Suelo ser altamente pacífica, prefiero cortar de raíz el drama ajeno y si es del caso, sacar de mi vida a quien lo trae. No me gusta ser atacada, no me gusta la violencia, es tan del ego que no la entiendo. No comparto la xenofobia, homofobia, ni las demás fobias o manifestaciones contra otro ser humano. No me caben en la cabeza, eso es todo. Me la sudan y con ganas.

Armonía con los otros seres vivos y con el Universo, ¿es muy difícil acaso?

¿Qué se obtiene al discriminar a otro por pensar, sentir, vivir o ser diferente?
Veo en mi mente pérdida, no ganancia.

Elimina quien te lastime tanto que no quede más opción, no elimines al diferente.
Finalmente, es en esas diferencias donde uno encuentra la posibilidad de aprender y crecer. Es abriendo la mente y el corazón que se puede enriquecer la vida.
¿De qué sirve encerrarse en sus propias creencias, tendencias y preferencias?

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