domingo, 19 de julio de 2015

Saludes del ego.

Hay una parte en mi que te odiará siempre, al igual que hay otra que te amará hasta que deje de existir tu recuerdo.
La que te odia y te seguirá odiando, lo hace por haber iniciado algo que nunca dejarías vivir libremente, por haberme dado alas para  enamorarme perdidamente de vos, hasta la locura, de tu locura, de tus ojos, de tus labios, de tu cuerpo, de tu risa, de tu alegría, de tus movimientos, de tus ideas, de tu romanticismo extraño y selectivo. Me "diste bomba" para caer como una sonsa por vos, me diste permiso de hacer lo que quisiera con vos, pero jamás iba a ser real.
De haberlo sido no hubieras tenido mas "amor" a tu alrededor que el mío, no me hubieras escondido, maldita gallina.
¿Ves como si hay una parte en mi que te odia?
¿Para qué empezaste algo a lo que no darías continuidad por tu cobardía? Y no fue algo chiquito, no fue una noche loca en la que nos enredamos porque habíamos tomado mucho alcohol, no. Así no fue.
Empezaste vos con tus preguntas y yo permití que las incubaras en mi cabeza, que se quedaran dando vueltas y creando escenarios al responderlas, sólo para llegar a un punto en el que vos ya estabas: decidí que quería estar con vos y vos ya querías estar conmigo desde hacía mucho tiempo.
¿Para qué? Ociosa, no sos mas que eso.
Nunca ibas a aceptar que yo te sacudía fibras, que te revolcaba el piso, que te mojaba los calzones, que te derretías cuando yo estaba por ahí bailando, que te partías el coco cuando me desviaba en otros rollos, nunca. ¿Cómo se me pudo ocurrir a mi que ibas a dejar de vivir tu vida "perfecta" para enredarte a tope conmigo? Qué ilusa.
Por eso te odio, porque me pudiste haber dejado tranquila, me pudiste contar tus ideas y cortar el rollo cuando recién empezaba, o ¿qué era yo? ¿Una historia sexy pa' recordar cuando viejita? La hubieras podido tener sin necesidad de dejarme enamorar.
Me tenías que enamorar, no? ¿Me tenías que hacer amarte?
¿Para qué los ataques de celos, las confesiones, las lágrimas, los calzones mojados, los abrazos, las miradas, los roces disimulados, las peleas, los dramas, todo y más, para qué?
Un chorro enorme de babas, eso es con lo que saliste...
Se me acelera el corazón y ni lo niego, esta es una de las entradas en las que le abrí la puerta al ego y lo dejé salir a respirar, pobrecito, con lo pateado que se siente frente a vos, era justo que lo dejara desahogarse.
Era más fácil parar y decir que no íbamos a vivir las escenas que nos dibujábamos al hablar, que lo que escribíamos no iba a pasar, que todo era un juego para que se nos mojaran los calzones y "deslizáramos los deditos", que la delicia que éramos no avanzaría a nada concreto, que nunca vencerías las excusas y que finalmente cocinarías esto como una crema de casquillo a la que hay que revolver de vez en cuando para que no se pegue a la olla, de a poquitos, despacio mientras se está enfriando.

Me parece que voy a dejar esto aquí, la nueva onda anormal del corazón se me hace insoportable, siento que me va a explotar el corazón de rabia y me puedo gastar horas enteras describiendo por qué hay una parte de mi que te odia y te seguirá odiando, al mismo tiempo que existe una que te amará probablemente hasta el último momento posible, pero no tiene sentido seguir escribiendo, no a esto. 








2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para que se te vaya el odio no basta sino con hablar, ojalá tú pudieras entender qué siento yo, pero siempre vas en busca de lo que no debes y con quien definitivamente no debes hacerlo. Yo también podría odiarte cínicamente, lo sé, pues a raíz de hacer lo que no debes y con quien no debes me trajo una serie de problema que hoy enfrento. Solo nos queda hablar, ojalá algún día suceda...

Nanu dijo...

Anónimo, no sabemos quién eres por lo tanto no te podemos ayudar. Sin embargo, deseamos que tus problemas se solucionen, gracias por visitarnos

La chica jugando con letras