29.3.15

Fría y cruda

Sabía en el fondo que esto podría pasar, que en el momento en que dejara de ser tu "superman" o bueno, tu "mujer maravilla", la que siempre te sacaba de aprietos, y te pusiera en uno de ellos, ibas a desaparecer.

El egoísmo que tenías de fama y que hace tiempo te vi, se aplicó a mi de la misma manera que con tantas otras personas. No pensé que pudieras hacerlo conmigo, pero hoy veo que estaba bastante equivocada.

Vos obtenés lo que querés de cada una de las personas que te rodean, pero qué difícil se te hace dar.

Pedís y pedís, y apenas las cosas no salen a tu gusto te alejás, y cuando alguien te pide algo a cambio, o alguien te reclama algo que le pertenece, preferís huir, esconderte incluso.

Qué desilusión hacia vos me deja esta experiencia. Vos contabas conmigo fuera cual fuera la situación, pero yo no pude hacer lo mismo con vos.

Te fuiste, preferiste largarte antes que dar la cara y enfrentarme, aún sabiendo que por tu culpa estaba en problemas, que por salvarte una vez más me había embalado, y en el momento de salvarme te pusiste las gafas y miraste hacia otro lado.

Creo que merezco un "te lo dije". ¡Cómo pude ser tan ciega y confiar otra vez así en vos!

Cuando algo no me cabe en la cabeza, esta se mueve hacia los lados en negación, mostrando incredulidad. ¿Y sabés qué? Eso es lo que hace mi cabeza cuando todo esto viene a mi mente, incluso pensar tu nombre activa ese mecanismo, es increíble.

Ilusa yo, ¿no? Yo no volveré a caer, de eso tené la seguridad, pero me encantaría que hicieras la reflexión que todo esto merece. Si sos capaz de hacerle algo así a tu amiga, ¿a quién no sos capaz de "dejar morir"?

No está bien jugar con las personas, usarlas a tu antojo, tomar de ellas lo que te hace falta y salir corriendo cuando se están ahogando por tu culpa.
¿Cómo puede alguien confiar en una persona capaz de hacer algo así?

No puedo ponerme el traje de superhéroe para solucionar esto, me ataste las manos, me bloqueaste la mente y me aporreaste el corazón.

Es tu turno de resolver, TODO, yo no voy a mover ninguna célula en pro de lo que sólo es tu problema.
Una vez más la desilusión ha llegado, de la mano de la desconfianza. Sin embargo, en Tranquilandia me deja esa certeza de que esta vez no la cagué yo, esta vez vos metiste la pata muy hondo, muy, muy hondo.

Todo y más de lo -ahora obvio- debido hice por vos, te di a vos, ¿para qué?

¿Sabés qué? ¡Aún más desinflante es la facilidad con la que dejaste de luchar! Así, sin más ni más, apenas viste que -como nunca- me había enojado te largás, que fuerte.

Vos y yo hemos vencido muchas veces "puntos de no retorno", pero si nos vas a sacar de este, antes de hacerlo pensá... ¿para qué?

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