lunes, 12 de enero de 2015

No lo he logrado

De todas las cosas que pueden pasar en el mundo, la única que realmente no logro digerir, que de todo no logro entender, lo que no descifro, ni me cabe en la cabeza, es que mi tía no esté conmigo.

¿De resto? Que una sea vividora, mantenida y hasta puta, la otra una manipuladora interesada, el otro un baboso drogadicto. Que en mi familia rayen con la homofobia siendo yo tan bi como soy. Que caigan bombas, que atraquen, que mientan, que hayan asesinatos, ataques terroristas, conspiraciones. Que hayan malas de cuentos viviendo a cuadras de mi casa. Todo eso lo puedo entender.

¿Pero que mi tía no esté? Nuah! 
Me declaro incompetente para lidiar con la materia.
Ya no le hablo, no. Me pidieron que jamás lo hiciera y que la dejara ir, pero es imposible ir por los días sin sentir su ausencia, sin imaginar sus respuestas, sus soluciones, esa varita mágica que casi todo lo resolvía.

No logro acostumbrarme, sin contar a mis papás, es el amor más grande que he vivido y jamás puede uno pretender que no lo sintió -ESO ES UN CRÍMEN!-, mucho menos hacer de cuenta que no pasa nada. Bueno, de hecho no pasa nada porque ella está en el cielo, pero hacer de cuenta que el hoyo negro que me come por dentro de dolor no está, es imposible!

Tanto amor...

Ah! Fin.

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