jueves, 29 de enero de 2015

A nada!

No tenés derecho 
A reclamar, a esperar, a pedir
No tenés derecho 
siquiera a acercarte

Te esperé y no llegaste
Te busqué y te escondiste 
Ahí mismo, en tu mundo de libreto
Y me dejaste

No tenés derecho 
A sonreírme, a intentar,  
Lo perdiste todo
Cuando pasaste por encima 
Como se pasa por encima de la nada

Las lágrimas, los golpes y la rabia
Dejaron surcos profundos
Repletos de desilusión 
Y mi mirada desconcertada

No tenés derecho 
A regresar, ni tan siquiera a pensar
Tu silencio respondió 
Mil preguntas incrédulas
Y en la respuesta hallé mi paz

Y frente a eso, 
No se te ocurra manifestarte
Porque no tenés derecho a nada.

jueves, 22 de enero de 2015

Todo cambia...

Todo cambia, todo cambia
De la noche a la mañana, 
Un día estás, más tarde no
Y todo cambia.

No se abren más sus ojos, 
No se escucha más su voz, 
Pero si ayer la ví reír, 
Imposible!, todo cambia.

Se apagó su sonrisa, 
Se llevó el aire su luz, 
De aquí hasta siempre su ausencia, 
No la volverás a encontrar.

Todo cambia, todo cambia
De la noche a la mañana, 
Una noche estás, una mañana no
Y todo cambia.

Sus recuerdos atrapados,
Son lo único que queda,
Nutrirás tu amor con eso,
Nada más a qué aferrar.

Qué la esperaba al otro lado?
Qué sentiría al caer,
Decisiones o accidentes,
Que no se pueden devolver.

Todo cambia, todo cambia,
Para siempre su mirada,
Atrapada en esas fotos,
Quién lo iba a imaginar.

Dónde y cómo estará ahora?
La tranquilidad se fue,
Al viento entregar mil suspiros,
Deseando verla volver.

Con la calma aceptarás,
Entre rabia, dolor tal vez,
Que se ha ido para siempre, 
Que el adiós es eterno esta vez.


jueves, 15 de enero de 2015

Confesión

Cuando estaba con ella, me enamoré perdidamente de él.

De su música, por eso tan sólo con imaginar esa canción sonrío locamente y me sonrojo. Esa canción es él y su energía, esa sutil mirada de ojos brillantes, sumada a esa sonrisa con la que me encontraba cada mañana al despertar, envuelta en sus audífonos sonando su elección.

De su mente tan ávida de libertad eterna, de ciudades y pueblos recónditos, de momentos sublimes sin aliento, de caminatas tranquilas, de mares y de profundidades, de atardeceres cantados y de historias cotidianas, unas ligeras, otras no tanto.

De su boca, con sus dientes blancos resplandecientes, sus labios sencillos y bien estructurados, sus formas, sus arrugas de tanta risa, su magia contagiosa al dibujar medias lunas en su rostro.

Ella no era como él, pero yo la quería. 
Me gustaba sentirme en medio de su locura, de su apego y de su boca. Nunca había vivido algo como yo y me atraía sentirme tan importante. No me sentía capaz de alejarme de ella, incluso a veces hasta me parecía que jamás me iba a soltar, y sí, me gustaba la novedad. 

Creía que podría ayudarla a escapar un poquito de un mundo raro del que venía, lleno de miedos y fobias, de destrucción y soledad. Era como un proyecto sensual repleto de sabor en el que me gustaba estar. 
Además, no me sentía capaz de hacerle más daño del que ya traía debajo de sus cicatrices y por eso me quedé a su lado, soñando bizarro a veces con poder estar sin estar.

Has querido a veces que algo no sea como es por unos instantes, aunque sea para probar?

Sin duda alguna me enamoré, y siempre me preguntaré qué habría sido de los dos si ella y sus calzones no se hubieran interpuesto en mi camino…

lunes, 12 de enero de 2015

No lo he logrado

De todas las cosas que pueden pasar en el mundo, la única que realmente no logro digerir, que de todo no logro entender, lo que no descifro, ni me cabe en la cabeza, es que mi tía no esté conmigo.

¿De resto? Que una sea vividora, mantenida y hasta puta, la otra una manipuladora interesada, el otro un baboso drogadicto. Que en mi familia rayen con la homofobia siendo yo tan bi como soy. Que caigan bombas, que atraquen, que mientan, que hayan asesinatos, ataques terroristas, conspiraciones. Que hayan malas de cuentos viviendo a cuadras de mi casa. Todo eso lo puedo entender.

¿Pero que mi tía no esté? Nuah! 
Me declaro incompetente para lidiar con la materia.
Ya no le hablo, no. Me pidieron que jamás lo hiciera y que la dejara ir, pero es imposible ir por los días sin sentir su ausencia, sin imaginar sus respuestas, sus soluciones, esa varita mágica que casi todo lo resolvía.

No logro acostumbrarme, sin contar a mis papás, es el amor más grande que he vivido y jamás puede uno pretender que no lo sintió -ESO ES UN CRÍMEN!-, mucho menos hacer de cuenta que no pasa nada. Bueno, de hecho no pasa nada porque ella está en el cielo, pero hacer de cuenta que el hoyo negro que me come por dentro de dolor no está, es imposible!

Tanto amor...

Ah! Fin.

Falta algo en el cielo

Hay una estrella perdida
Ha dejado de guiar
De un tiempo para acá
El cielo triste no la puede hallar

¿Qué le ha pasado?
No la veo alumbrar
La busco agonizante
Cansada de extrañar

A su recuerdo una lágrima
En su ausencia un vago latido
Caigo al suelo abrumada
Temorosa por el olvido.