domingo, 16 de noviembre de 2014

Darse cuenta

Ella está aquí, no a mi lado, sólo aquí.
Ya no la extraño, poco a poco he dejado que se desdibuje de mi vida, de mi ansiedad, de mi mente, pero no de mi corazón.
Siempre fue fácil quererla, nunca lo fue entenderla, mucho menos seguirle el vuelo, porque así fue, libre, imparable, indomable.
Voló por el cielo dejando mi mirada estática, mi respiración agitada y mi mundo tambaleando con su inexplicable paso.
Se van yendo con el tiempo sus recuerdos, algunos con más silencio que otros y me voy despegando de aquella locura que por un momento sentí atraparme... "Poder decir adiós es crecer", crecer con la inefable certeza de no querer repetir nuestra -o mi- hecatombe.

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