lunes, 3 de junio de 2013

En el nombre de la Luna que admirábamos te invoco
Te invoco para que llegues en mis sueños
En mis sueños sonrías conmigo y me abraces
Me abraces con todo ese amor
Amor que se me desvanece y me duele
Me duele no sentirte y no escucharte
Escuchar tu serenidad y sabiduría
Sabiduría que extraño más en tiempos difíciles
Tiempos difíciles en los que elevo mi plegaria y en el nombre de la Luna que admirábamos te invoco.

¿Qué pasa con las lágrimas?

Últimamente se me hace difícil llorar. ¿Por qué? Entre Sertranquil, alegrías, y mucha fuerza, acompañados de una gran dosis de miic me faltan lágrimas, o bueno, no es que me falten, simplemente no lo hago.
No me gusta llorar, me emputa ser vulnerable en ese sentido y prefiero no hacerlo, además, cuando lo hago me duele la cabeza y termino con la cara roja, nariz de payaso y ojos de porretas.
Que quede claro que no he perdido la sensibilidad, hay cosas, situaciones, personas y emociones que aún me duelen.
A la hora de la verdad, cuando algo meritorio pasa puedo llorar como culicagada -o niña-, sólo que evito hacerlo.
Admiro a quienes logran llorar con facilidad -claramente yo la perdí-, aunque no miento, algunas veces no entiendo qué les pasa.
Supongo que cuando vuelva a enamorarme -si algún día pasa- volveré a llorar de miedos, problemas y esas cosas que pasan, que son normales en relaciones, a veces hasta inevitables.
¿Será que -como dicen algunos de mis socios- algo está mal dentro de mi?
Cómo cambia la vida, antes era una llorilas, ahora me gustaría hacerlo de vez en cuando para soltar esos tacos que se le van acumulando a uno, pero no me da.
En fin, será reflejo de la fuerza, del cambio de vida y de mentalidad, no lo sé, sólo sé que a veces me es imposible llorar.