domingo, 26 de agosto de 2012

Carta para mi sirena

Hay mucha gente, pero pocas como vos. Que me hace soñar y sueña conmigo. Que me pregunta cómo estoy y hasta qué fue mi almuerzo. Que me pide que la visite y planea cada momento a mi lado con el fin de aprovecharnos siempre al máximo. Que me regaña cuando me descuido y me hace prometerle que no me enfermaré. Que se emputa cuando los médicos divagan. Que se enoja cuando le cuento que hablé con esa mamerta que había en mi vida.
Hay mucha gente, en definitiva, pero como vos, sólo vos.
Mi sirena, esa que muere por el mar, que admira el cielo, la Luna, las noches estrelladas. Esa que se estremece cuando hay frío y se chifla cuando hace demasiado calor. Esa que desde siempre admiró mi forma de jugar con letras. Esa que cree que existe el verdadero amor y que cree que yo debería robarme a quien quiero para vivir lo que sería perfecto. Esa que reniega de la estupidez de las mal llamadas "barras bravas" y le tira puyas a la del verde y sus hinchas pero conmigo nunca pelea. Esa que no tolera la violencia y que merece vivir en una nube, para que la maldad del mundo no la toque y no se atreva a intentar corromperla. Esa que aprecia el buen rock y una cerveza, o un guaro, o un cocktel con gomitas adentro, o un granizado envenenado, o una michelada, siempre y cuando tenga la compañía adecuada. Esa que disfruta los colores, las películas, los libros y las caricaturas. Esa que adopta animales porque no soporta la idea de un perro o un gato abandonado a su suerte y sin amor. Esa que ha hecho que una perra y una gata se compartan su amor sin pelea ni encontrón alguno. Esa que en la distancia me recuerda y no ve la hora de volvernos a abrazar.
Esa sirena que se fue de la ciudad caótica cuando yo estaba lejos y me destrozó el alma cuando me di cuenta que no podría verla como lo hacía antes, con las casualidades que nos llevaban a las dos al parque o con los parches rockeros que nos unieron. Es una sirena fuera de lo común, se enamoró de un chico y dejó una ciudad por internarse en un pueblo casi fantasma por estar con él, que loco no? poca gente tiene los cojones de hacerlo, pero ella vive ligero, ella flota entre el verano y el invierno, admira como ninguna a la primavera y el otoño no le da miedo, sólo se prepara con la calma para lo que sigue y lo encara. Esa sirena es paisa de nacimiento, bien criada como los demás pero nunca se dejó domar por la sociedad estúpida que reina en nuestro pueblo. Ella es salvaje, irreverente, entretenida, con el alma argentina y el rock por las venas. Muere por ir a París y se podría infartar si algún día se pudiera revivir a sus rockeros ingleses, sueña con vivir y sollarse el planeta entero y ahí va, es chiquita pero no la para nadie, es una fuerza imposible de ignorar y uno siente su efecto con cualquiera de sus manifestaciones, hay que ver como escribe la nenita, puedo afirmar que todo lo que hace lo hace bien y ahí va... Soy feliz a su lado, me honra ser su amiga, su sirena de compañera de alegrías y tristezas, historias reales e imaginarias, sus días grises o los de arcoiris, en todo, me dibuja sonrisas aún en la insoportable y frustrante distancia como si estuviera al lado mío, justo ahí, pero nuestros corazones están unidos y por eso nos sentimos siempre tan cerca.
Entre agosto 25 y 26 de 2012.

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