jueves, 24 de mayo de 2012

Momento de mierda!


Se detiene el corazón, tiemblan las manos que ahora están heladas, se encoge el estómago, aparece el culillo y de repente, todo el aire del mundo desaparece, no podés respirar.

Todo pasa mientras esperás la respuesta a la pregunta de ser o no algo, nadie te dijo que la hicieras, pero te carcomía la duda y te lanzaste, no sabés si contra un muro o un colchón de agua.

“No quiero responder :)”, AUCH!

El corazón que se había detenido ya no está en una sola pieza, ahora son pedacitos regados por el suelo.  Efectivamente, te tiraste de frente contra un muro y el golpe te dejó helado.

¿Cómo que no quiere responder?, ¿muy difícil un no?  Flipante, verdaderamente flipante.

Ahora te preguntás por qué demonios tenías que destapar la olla antes de tiempo y soltar el interrogante, ¿para qué? Bueno está bien, querías salir de la duda de una vez por todas y eso es válido.  Pero ahora qué actitud debés tomar ante ese “no quiero responder :)” porque para acabar de ajustar va acompañado por una sonrisa, POR UNA SONRISA!, madre mía, qué arte!

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