viernes, 2 de diciembre de 2011

Así tan fácil

La dejó ir, se quedó mirándola caminar hacia la entrada de la puerta de embarque.
No la dejó de mirar por un segundo siquiera, ni parpadeó, pero tampoco fue capaz de moverse o modular algo para detener su marcha aunque fuese por un segundo. Ella lo miró y con lágrimas en los ojos le dijo adiós con la mano, mientras él en ese lugar sentía como todo por dentro lo impulsaba a gritar o correr hacia ella, pero al quedarse inmóvil sintió como se desmoronaba, sus piernas se hacían débiles y su corazón se desbarataba. "Chao amor", pensó sin poder hacer algo diferente a mirarla, sabiendo que esa era la última vez que la vería, que ella nunca iba a volver y que jamás se perdonaría permitirse perderla porque como ella no encontraría a nadie.

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