miércoles, 28 de septiembre de 2011

Recorte

“Como se está amaneciendo deberíamos ponernos la ropa, no sea que tu prima nos vea empelota”, dijo con la sinceridad característica.

“Que nos vea, no soy yo quien se queda con una imagen que no le gusta en su mente”, respondió en tono seguro.

Realmente poco o nada le importaba que alguien entrara en su habitación y viera una escena que en su mente quedaría inmortalizada como la mejor escena de su vida.

“Prefiero recibir el Sol con vos así como estás, vale la pena la emoción de mi primer mañana”, continuó.

“¿Cómo es eso, tu primer mañana?”, preguntó

“Acabo de nacer en un mundo nuevo, por eso lo dije”, respondió mirando hacia la ventana, sobre el mar se veía como el cielo se aclaraba con el paso de los minutos y las gaviotas comenzaban a cantar anunciando la mañana.

“No puedo creer que en vos exista ternura” le dijo sintiendo, entre otras cosas, asombro.

“Vas a ver muchas cosas de mi que habían escondidas, es tu culpa si no te gusta, vos fuiste quien me provocó”, le dijo y sin dejar que dijera nada y sin pensar en quien pudiera entrar, rápidamente le dio un beso, no un beso como los de siempre, fue un beso sintiendo algo muy parecido al amor.

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