viernes, 30 de septiembre de 2011


Hace mucho, no recuerdo cuanto tiempo no siento esa emoción característica que los viernes implícitamente contienen y entregan desde que uno abre los ojos y se da cuenta que es el último día de oficina de la semana –al menos para mucha gente-.

Me fascinaban los viernes, su energía, la cara de la gente –muy diferente a la de los lunes-, la actitud, el ambiente, todo se percibía diferente.

Hoy, en medio de la situación más difícil que he tenido que enfrentar, no siento la magia incluida en este día de la semana, me siguen gustando los viernes, pero creo que es el efecto del prozac y su nuevo aliado lo que hace que hoy pueda dibujar una sonrisa leve en mi rostro de vez en cuando.

Tengo tanto sueño… “estoy en el lugar equivocado” es lo que pienso constantemente, sobre todo en días como este.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Manifiesto

 Una pelea más… en la última oportunidad que decidimos darnos…
¿Es esto señal del fin? ¿Señal de que realmente nunca vamos a funcionar en paz? ¿Es mucho pedir tener una relación en paz?

Dejar pasar esto es sólo activar –inconscientemente- el cronómetro en cuenta regresiva a la próxima discusión, al próximo momento en que la creatividad y la imaginación desarrollen junto con las letras un escrito que le va a causar desestabilidad, dudas e inevitablemente otra pelea.

Siempre he dicho que por encima de todo está mi libertad y eso incluye mi libertad de escribir –sea o no jugando- absolutamente lo que me dé la gana –sin ánimo de ofender-.  El día que no pueda escribir me sentiría peor que si estuviera encarcelada, porque incluso en una prisión podría tener tinta, papel y muchas letras para hacer lo que me gusta, jugar.

No es decisión mía, yo jamás dejaré de escribir, es decisión de quien anda junto a mí, si es capaz de entender que no me limitaré escribiendo y que jamás lo haré.

Si se le generan dudas, no es mi problema, es pura y notable inseguridad, yo por eso paso de tomar cualquier decisión de ese tipoy si se quiere ir porque no soporta mi juego con letras, la puerta la tiene igual de abierta a como la tenía cuando llegó, sin ataduras agradezco, pero preferiría decir adiós a condenarme a ser quien no soy.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Recorte

“Como se está amaneciendo deberíamos ponernos la ropa, no sea que tu prima nos vea empelota”, dijo con la sinceridad característica.

“Que nos vea, no soy yo quien se queda con una imagen que no le gusta en su mente”, respondió en tono seguro.

Realmente poco o nada le importaba que alguien entrara en su habitación y viera una escena que en su mente quedaría inmortalizada como la mejor escena de su vida.

“Prefiero recibir el Sol con vos así como estás, vale la pena la emoción de mi primer mañana”, continuó.

“¿Cómo es eso, tu primer mañana?”, preguntó

“Acabo de nacer en un mundo nuevo, por eso lo dije”, respondió mirando hacia la ventana, sobre el mar se veía como el cielo se aclaraba con el paso de los minutos y las gaviotas comenzaban a cantar anunciando la mañana.

“No puedo creer que en vos exista ternura” le dijo sintiendo, entre otras cosas, asombro.

“Vas a ver muchas cosas de mi que habían escondidas, es tu culpa si no te gusta, vos fuiste quien me provocó”, le dijo y sin dejar que dijera nada y sin pensar en quien pudiera entrar, rápidamente le dio un beso, no un beso como los de siempre, fue un beso sintiendo algo muy parecido al amor.

La realidad

Ahí en la playa donde  revientan las olas con la fuerza del agua, donde se entrega el mar a la tranquila arena, donde el calor se acumula en la arena y la energía se siente en movimiento.

Allí en la playa donde la naturaleza terrestre se intenta combinar con la majestuosa marina, donde los colores del mar se detienen para dar paso a los blancos y diversos colores de la vegetación.

Ahí en la playa donde el Sol no encuentra barreras edificadas, donde no hay horizontes finitos, donde el cielo se extiende a abrazar el mar quien con fuerza se levanta para tocar la tierra.

Allí en la playa quisiera estar, escaparme y de majestuosidad natural impregnarme, por el tiempo, el espacio y nada en absoluto tenerme que preocupar, quisiera para olvidar todo por un instante internarme. 

Sigo igual...


Hoy estoy aburrida, triste, me pesan los ojos – de tanto aguantar lágrimas seguro se han cansado –

Como al mar te extraño
Como al cielo te anhelo
Como a mi sonrisa te he perdido
Como a mis lágrimas te conservo

La tristeza me consume el alma
La aburrición me consume la energía
El desespero me consume la calma
Tu ausencia me consume la alegría

Tiempo, paciencia,
Resignación, esperanza,
Ánimo, fuerza…
Todas esas cosas que nadan a mí alrededor alejándose o acercándose y aumentan mi agonía

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Cómo puedo estar? 5 días desde su partida


Ahora mismo, intentar responder la recurrente pregunta “¿cómo estás?” de manera sincera sería más que una expresión de desánimo, una quimera.

Cómo puedo estar a menos de una semana de haberme tenido que despedir físicamente de mi otra madre, eso tan literal como pueda ser tomado, pues ante nadie es un secreto que ella, mi tía, hizo más que un excelente papel de madrina y tomó las riendas cuando por motivos laborales mi madre no podía hacerlo.


Cómo puedo estar si todo lo que pasa a mi alrededor ha sido siempre motivo de conversación con ella, en un intercambio de historias, anécdotas y relatos de parte y parte, en el cual siempre ella tenía algo que aportarme o de alguna manera sus opiniones enriquecían mi ser  ante todas sus muestras de sabiduría y experiencia.

Cómo puedo estar si a pesar de haberla dejado físicamente, mi mente la busca, mis sentidos la confunden entre la gente y mi ser no acepta que la única forma de volver a escucharla es en mi mente o en grabaciones, de verla es en fotos, de olerla es usando su perfume en mi cuerpo, y que por ningún medio podré volver a abrazarla.

Cómo puedo estar… Realmente no es una respuesta sencilla… Agradezco que su sufrimiento y dolor – nunca merecidos – hayan cesado, pero no encuentro consuelo por ningún lado, ni en palabras del sinnúmero de personas que nos han acompañado desde su partida, ni en sus fotografías, ni en mis recuerdos, porque simplemente cada una de esas cosas me recuerda que no está, ni estará.

A mi Ángel.a la adoro, extraño, amo, anhelo, quiero, todo… Su lucero, su vida, su cielo, su luz, su sol, su todo enloquece en su ausencia y en ella se refugia con tristeza hasta que pueda admirar de nuevo los días.

Septiembre 23 de 2011