sábado, 28 de mayo de 2011

Un buen momento

Te abracé, te abracé tan fuerte que me dolieron los músculos.

Lloré, pensé que te habías ido para siempre, que te había perdido para siempre y que jamás volvería a sentirte como en ese momento.

Te miré, sonreí.

Vaya putada, no era más que un sueño. Sólo en sueños puedo tocarte, sentirte, mirarte...

No importa, mientras te pasees por mis viajes en el Onírico y te aparezcas así sea de lejos para verte me conformo.

De alguna forma vives, vives en mi mente y ahí te atesoro, te protejo y a veces te busco porque en tiempos como este, estoy segura de lo bien que me haría tenerte ahí, junto a mí.

Gracias por dejarte sentir una vez más, es bonito saber que no se puede perder la esperanza en vos porque justo cuando te estabas desvaneciendo, apareciste para hacerme feliz.

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