jueves, 10 de febrero de 2011

De deseos y del amor - Patada de Realidad -

¿Quién sabrá el valor de tus deseos? Pregunta Cerati en esa canción que bien podría considerar perfecta.
¿Sabré yo acaso ese valor? ¿Sabré otorgarlo? Espero que la experiencia del camino, la diferencia del resto de los mortales y todo lo que hoy en 27 me define, me den las herramientas suficientes para darle a tus deseos el valor que merecen, para comprenderlos y entregarlos, y sin dudar.
Si no soy yo, me rompería más que el ego el aceptar mi pérdida, me rompería el corazón, porque al amarte como lo hago, no quiero menos que concederte todo lo que deseás, todo lo que te haga feliz y a mi alcance esté, y si mi amor y todo lo que soy no es para esa labor suficiente, me destrozaría decirte adiós.
Porque hay algo que todos los seres humanos deberían tener claro y es que si no es uno quien puede darle lo mejor a quien ama, debe apartarse del camino para que esa persona pueda seguir en la búsqueda de alguien que haga el trabajo mejor que uno.  Pensar de otra forma es netamente estúpido y egoísta.
Duele, si.  Es difícil aceptarlo, también.  Pero no por eso deja de ser realidad, y no necesariamente que uno ame a una persona lo hace automáticamente el más calificado para estar a su lado.
¿Por qué? Porque el amor no es todo en la vida.  Gústele a quien le guste y chóquele a quien le choque, las relaciones no sólo sobreviven de amor sino de capacidades, de actitudes, de tolerancia, de formas de ser y pensar, de adaptabilidad, de negociación, de compatibilidad, de lucha, de amistad, de ganas, de energía, de pasión, de miles de cosas.  Eso sí, no estoy negando en ningún momento la importancia del amor como tal, pero no es suficiente, “The Beatles” se equivocaron, “all you need is love?” tus huevos!
El amor es condición necesaria más no suficiente, he dicho.
¡Ah! Que me he ido por las ramas, como diría Pé, me enrollé como persiana… Es que últimamente tengo la mano alborotada y conectada al chip rebelde, y me la he pasado escribiendo patadas de realidad.  ¡Pero la realidad es que no me arrepiento de haberlo hecho porque todo lo que dije es cierto!

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