viernes, 26 de noviembre de 2010

Para completar -Entre líneas-

Un instante, unas palabras, una mirada, un gesto, una necesidad, un silencio, una acción, un pensamiento...
Todo tiene el potencial intrínseco de construir o destruir, de cambiar totalmente o activar una cuenta regresiva a una detonación.
Las consecuencias no siempre son medidas, sucede que es difícil a veces, especialmente considerando, entre otras, la teoría del caos.
Finalmente todo, absolutamente todo es cuestión de prioridades y de karma. 
De todas formas, todo es susceptible a modificaciones cuando existen fuerzas imparables dirigibles.
Tan solo se necesita una idea para comenzar a desarrollar un sueño, un camino, un edificio, una novela y a partir de ahí, la organización casi siempre puede asegurar la realización.
Construir, enamorar y hacer bien es más difícil que destruir, lastimar y hacer daño, cuando estos últimos se hacen sin tacto y planeación.
Sin embargo, aporrear de forma sigilosa y sutil puede ser tan complicado como enamorar a alguien incrédulo en el amor.  Es algo verdaderamente interesante, y no es que Mr. Hyde esté hablando, no.  Realmente es interesante desde el punto de vista del juego que debe llevarse a cabo con un humano, con la mente, con acciones y con su mundo para hacerle daños imperceptibles, hasta que quien controla el juego decida activar el detonante para que reaccione.
Es tan absurdamente fácil acabar relaciones en un instante, es flipante, y no me refiero únicamente a las relaciones de pareja, pues estas suelen ser frágiles, me refiero principalmente a relaciones de amistad! Impresiona, decidir sacar a alguien de la vida sin unas palabras de explicación, simplemente actuar como si esa persona no existiera y nunca lo hubiese hecho.
Todo lo que uno invierte en una persona esperando ilusamente una retribución que como mínimo sea similar a lo que uno da, para luego enfrentarse a la realidad de las subvaloraciones, engaños, desilusiones y un espiral entero de desánimos, que conllevan a una inevitable decisión de adiós, y cuando eso pasa queda la amarga sensación de mirar hacia el pasado, revisando los momentos compartidos con la incertidumbre de si alguno de ellos fue sincero y verdaderamente sentido y que simplemente en algún momento se le fue la pinza, o si todo fue un juego de mentiras en el que participaste ilusamente como un medio para alcanzar un fin.
Es una putada, por eso siempre he considerado mi círculo de amigos fuerte y cerrado, difícil es entrar, difícil salir, porque a mi lado sólo mantengo personas en quienes confío y quienes han vivido conmigo suficientes experiencias diversas para aprender a conocernos y saber que nos podemos apoyar sin engaños.

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