lunes, 29 de noviembre de 2010

Mi mano se conectó para esto...

Cuando pienso en vos sin ropa se me revuelcan las tripas, se me mueven los pies inconteniblemente, se me sacude la cabeza, se me acelera el corazón y todo mi cuerpo por dentro empieza a temblar, mis manos pierden el control, mi respiración aumenta su ritmo y en mi mente se proyectan velozmente mil escenas de voz y tus movimientos, tus posiciones, tu pelo enredado, tu sonrisa, tus gemidos, tus miradas, tus manos recorriéndome, tu boca, las partes de tu cuerpo, y siento que me estallo mentalmente sin el más mínimo contacto...

Es algo instantáneo, como el café de 55 segundos, sentir que todo se me alborota cuando recuerdo tenerte sobre mí, debajo de mí, de espaldas, de lado, de figuras, de cualquier forma que te recuerde me despertás el instinto y me hacés saltar del letargo.

Tenerte tan cerca a mí en ese momento que sólo vos y yo compartimos y podemos compartir, porque definitivamente no hay nadie como vos y como yo, es algo sublime, es mostrarnos exactamente como somos sin arreglos, sin miedos y con la frescura que sólo el agua sabe tener.  Es espectacular abrazarte así, tocar despacio cada pedacito de tu piel, rozarte y dibujar con mis dedos lo que ya la naturaleza creó a la perfección.  Es algo que va más allá de lo carnal y del placer sexual, es fundir mi espíritu con el tuyo, disfrutarnos durante todo el tiempo que se nos antoje y abrazarnos para la eternidad.  Es sentir que el amor existe porque sin afanes y con toda la atención nos vamos descubriendo cada día y vamos sintiendo profundamente tenernos como nadie nos puede tener y con la mayor sinceridad posible, porque aquí no hay espacio para los engaños, para los alardes, para pretensiones.  Es un momento en el que sólo estamos vos y yo tal cual somos y aparte de la belleza absoluta que percibimos, se siente algo mágico, por eso cada vez que te recuerdo sin ropa me desbarato, deseando volver a vivirte así...

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