domingo, 4 de julio de 2010

Son cosas distintas

Enamorarse no es una acción que trae consigo seguridad o garantía.
Garantía de saber que de quien te enamoraste siente lo mismo, se quedará a tu lado o te será fiel.

Enamorarse no es una acción que incluye un contrato de pertenencia.  En el momento en que esa "seguridad" llega a tu cabeza, caés en una forma de pensar que no se aleja nada de la ingenuidad.

Sentir que una persona es la que querés, no puede ser más diferente a sentir que esa persona es tuya.  Son dos cosas opuestas, depende totalmente de alguien más y es un error dejar en manos de alguien más algo tan delicado o que te puede aporrear fuertemente si llega el momento de enfrentarte a la realidad que implica esa diferencia.

Enamorarse es un estado en el que te ponés tan vulnerable que intentás agarrarte de algo para encontrar un poco de seguridad, pero es una actitud ilusa creer en la propiedad y agarrarse de esa idea.

Lo que da enamorar a alguien es una ventaja enorme frente a otras cosas que se pueden presentar.

La próxima vez que te enamorés, no pensés que "compraste" a alguien, pensá que podés intentar enamorar también y tenerle fé a lo que sentís y hacés sentir, y eso es suficiente para disfrutar, sin complicarte los días y los momentos con celos, temores a perder y esa cantidad de babosadas que arruinan las cosas y se te devuelven al final en tu contra para acabar con todo.

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