miércoles, 9 de junio de 2010

No, no, no

No incumplás una promesa, no una hecha a mí.
Prometiste no desvanecerte, así yo no te dejaría ir.
¿Dónde estás?
Rompiste la promesa.  Te desvaneciste.
¿Qué pasa ahora?
50-50.  Relaciones de doble vía.
No tengo por qué mantenerte a mi lado, buscarte, "conquistarte", escucharte, luchar contra el mundo y seguir mintiendo.
No tengo por qué no dejarte ir.
¿Sabés lo absurdo que es aceptar esto?

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