viernes, 25 de junio de 2010

Azul

Es hora de volver a casa.  Ahí donde pase lo que pase, nada pasará las barreras.

Frente al horizonte infinito, todo se respira con más tranquilidad, todo se vive de forma diferente.

La mirada se puede perder más allá de la distancia calculable o puede concentrarse en unos pocos metros y jugar.

Jugar con la energía que vence las medidas, jugas con lo que te va enterrando. 

Jugar con lo que hay arriba o con lo que hay abajo.

Siempre es un juego.  La vida misma lo es, y siendo éste el lugar donde la vida es más parecida a lo perfecto, el juego adopta ese osado adjetivo.

Es hora de volver, quisiera no dormir en una semana para no perderme de nada, para llenar con la energía del paraíso cada una de mis células y grabar las sensaciones para usarlas cada vez que sea necesario.

No hay comentarios: