jueves, 29 de abril de 2010

Una noche de fiesta y un secreto - El 5


El 5

«Vaya  noche,  ¿qué  tal  sería  la  intensidad  de  lo  que  ha  pasado  si  estuviéramos borrachas?», preguntó ella mientras subían las escalas.

«No lo sé» contestó Gabi riendo, «¿Te querés emborrachar?», agregó.

«No mucho, luego me quedo dormida y...».

«¡Y yo te  cuido el sueño! No te preocupés, hoy disfrutá», interrumpió Gabi sonriendo.

«Por eso sos la mejor....Vamos a disfrutar la fiesta, pero no me emborracharé, no puedo hacerlo», dijo ella.

Gabi asintió con la cabeza.

Entraron a la terraza tomadas de la mano, y de inmediato fueron a pedir cocteles. Estando allí, Leo  se  acercó a preguntarles lo que había pasado con Carlos.   Ella le contó y él les dijo que el chico aún estaba en la fiesta, que seguro la buscaría más tarde, pero ella no le prestó mucha atención.  Por el contrario le dijo que él no importaba y lo invitó a sentarse y a tomar algo con ellas.

Leo lo hizo, pero pasados unos minutos, dijo «Miralo hablando con tu familia, que pereza da ese tonto, ¿qué les estará diciendo?».

Carlos y las chicas cruzaron miradas.

«Nada bueno es, estoy segura», afirmó Gabi.

«No pasa nada, ya nos enteraremos», dijo la chica muy tranquila.

Brindaron por una fiesta divertida y siguieron hablando de la gente que veían alrededor.  Ellas estaban determinadas a emparejar a Leo y, a criticar se dedicaron, con el fin de encontrar la chica más acertada.

Leo era uno de los amigos más cercanos de las dos chicas, Vale también lo era, pero en esta fiesta la veían muy ocupada bailando con distintos chicos.  La verdad es que la chica de la fiesta tenía muchísimos amigos, era muy buena gente, muy divertida y le gustaba hacer sentir bien a los que tenía alrededor, lo que hacía que la gente rápidamente la quisiera.

«¿Qué tal esa de la faldita plateada?», preguntó Gabi.

«Está buena, pero ha bailado con ese de negro toda la noche, ahí no me meto», respondió Leo.

«¿Y la que está al lado de Vale?», preguntó ella.

«Noooo, muy flaca», respondió Leo.

Gabi y ella aclararon su garganta al mismo tiempo.

«¿Y es que tenés un problema con eso?», preguntó Gabi.

«Jajaja ¿la cagué o qué? No par de tontas, no tengo problema con eso, es más, ustedes dos son muy lindas, y que bueno alguna de las dos para mí, ¡o las dos!, pero prefiero una chica más "fuertecita", ¿saben?», se defendió Leo riéndose.

«Ajá, ajá...Bueno, sigamos», dijo Gabi.

Así, entre copas, risas y búsqueda de chica para Leo, se quedaron los 3 sentados en la barra.  Un rato más tarde se les unió Vale, cansada de bailar con tanta gente y seguir sola.

«Me alegra ver que estás disfrutando», dijo Gabi a Vale, con un poco de ironía.

«Baile que baile, estoy agotada y nada de nada», respondió Vale.

«Ustedes dos se deberían juntar por esta noche», dijo la chica señalando a Vale y a Leo, con un tono burlesco.

«Vale, ¿qué decís vos?», preguntó Leo.

«Que me encantaría un revolcón sin amarras, si podés con eso, me apunto», respondió Vale.

«Me encanta lo romántica que te volviste», dijo Leo satíricamente.

«¿Vale, eso es lo que querés?, ¿Enredarte con Leo?», preguntó intrigada Gabi.

«Enredarme no Gabi, ¡RE-VOL-CAR-ME!  Y si es con Leo, me gusta la idea, ¿no han visto lo bueno que está?», aclaró con fuerza Vale.

«Si, pero es Leo... ¿sabés lo que te quiero decir?», volvió a preguntar Gabi.

«Bueno, bueno, ¡que estoy aquí sentado!», renegó Leo.

«Dejalos Gabi, ¡que se hagan rico!», dijo la chica.

«Gabi, ¡relajate! Todo está bien», Vale le dijo a Gabi y le guiñó un ojo.

«Bueno, con revolcón o no, vamos a bailar Vale», se levantó Leo y se la llevó.

«Me gustan mucho las lucecitas de colores colgando por ahí, me gusta  que no tengamos techo y podamos ver algunas estrellas, me gusta mucho la música...», dijo la chica, segundos más tarde, mirando al cielo.

«A mí me gusta todo eso, menos quien viene ahí... No bajés la mirada, ahí viene Carlos», dijo Gabi mientras giraba en su silla, dándole la espalda al ex de su chica y disponiéndose para pedir un par de cocteles más.

«Hola hermosa», dijo él, al pararse frente a su ex novia.

«Hola», respondió.

«Gabi...», se dirigió a ella.

«¿Todo bien?», Gabi giró para mirarlo y preguntó.

«Si, ¿vos?», dijo él.

«Bien, bien», respondió Gabi, dándole de nuevo la espalda.

«Nena, ¿ahora si podemos hablar?», le dijo a su ex novia.

«Dale, hablame», dijo ella.

«¿Vamos a otro lado?», replicó.

«No, hablame aquí, me da pereza irme», respondió ella secamente.

«¿Por qué sos tan dura?, ¡vamos!», insistió el chico.

Ella lo miró y negó con la cabeza.  Gabi volvió a girar y le entregó un coctel a ella.

«¡Gracias linda!», respondió, «¿Vos querés algo?», le preguntó al chico.

«Si, ya voy a pedir», se acercó a la barra en el medio de las dos y pidió una cerveza.

Mientras se la entregaban, las chicas se miraron extrañadas y se sonrieron.

Con la cerveza en la mano, Carlos retrocedió y tomó la mano de la chica, Gabi tuvo que tomar un poco de su bebida para disimular su asombro.

«Nena, vine hasta acá para decirte que te extraño un montón y que me gustaría que fuéramos amigos», dijo él por fin.

«Jajaja ¿y para eso querías que fuéramos a otro lado? que exagerado sos... ¿Sos capaz de ser mi amigo?, vos no sabés todo lo que he cambiado, es más, la nena que era tu novia casi ni se asoma en mi», afirmó ella y soltó su mano de la de él.

«Quiero  una oportunidad para demostrarte que yo también he cambiado  y que quiero estar a tu lado, quiero que compartamos nuestras vidas», afirmó Carlos con seguridad.

«¿Desde cuándo sos amigo de tus ex?», preguntó extrañada la chica.

«Quiero ensayar con vos, ya te dije que creo que vale la pena, sos una chica increíble y no quiero seguir alejado de vos», explicó él.

«Ensayar me suena a problemas y ya tuve muchos con vos», dijo ella y miró a Gabi, quien no sabía ni que cara hacer.

«No tiene por qué traer problemas... ¿Qué decís?», dijo el chico esperanzado.

«¿Vos que opinás de Gabi?», le preguntó a Carlos, al mismo tiempo que tomaba la mano de su amiga.

Gabi la miró abriendo mucho los ojos.

«¿Qué tiene que ver Gabi?», él preguntó extrañado.

«¡Mucho! Ella y yo pasamos mucho tiempo juntas, ¿vos te parcharías con nosotras?», ella le preguntó, mientras jugaba con la mano de Gabi, sabiendo que lo sacaría de quicio, porque Carlos y Gabi prácticamente se odiaban.

«¿Y por qué siempre tenés que andar con ella?», Carlos preguntó.
«No sólo es ella...Leo, Jose, Vale, Ro... ¿Qué opinás de ellos también?», indagó.

«No tengo problema con ninguno de tus amigos, ni con ella», dijo señalando a Gabi.

«Bueno, si querés ser nuestro amigo, sentate, disfrutá la fiesta», le dijo ella.  Gabi la miró extrañada y ella le sonrió con picardía.

Él se sentó junto a ella, en silencio.

«¿Será que Vale y Leo...?», cambió de tema Gabi.

«Sería muy gracioso, hasta bueno para él», respondió ella y preguntó a su "nuevo amigo",   «Carlos mirá, ¿Leo y Vale te parecen buena pareja?», señalándolos con su copa.

«Ella está buena, él que aproveche», respondió el chico.

Gabi le dijo que quería bailar, ella le preguntó a Carlos si se unía, pero él dijo que quería terminar su cerveza.  Las chicas se fueron a bailar.

«A todas estas... ¿dónde está Ro?», preguntó Gabi mientras se la llevaba hacia donde bailaba la  gente, aún sin soltarle la mano. 
Bien sabía que el ex novio las estaba mirando, y su discurso de amistad no la había convencido.

«No ha venido, ¿verdad? Maldita si no llega...», respondió, «¿Qué creés de lo que dijo Carlos?», luego preguntó.

«Es mentira bonita, yo a ese idiota no le creo nada.  Se muere de rabia que vos y yo estemos tan juntas, vas a ver que no le dura lo buena gente y empiezan los problemas», afirmó Gabi.

«Bueno, ya veremos... ¿Bailamos y nos volamos a fumar?», dijo ella.

«Claro princesa...», Gabi la miró y le dijo sonriendo.

«Me encantás cuando me decís así», dijo ella con una sonrisa enorme.

«Lo sé», Gabi le guiñó un ojo.

Bailaron un par de canciones juntas, luego bailaron con chicos, se rieron, se divirtieron bastante.  Carlos se acercó a ella, le dijo que bailaran, y ella aceptó.  Gabi siguió bailando cerca,  junto  a Vale, Leo y Jose, que querían saber lo que estaba ocurriendo con su amiga y el ex.  Gabi les contó lo sucedido, pero ninguno creyó en sus intenciones.  Luego les preguntó por Ro y como ninguno sabía, Jose le dijo que fuera a llamarla.

«Ro vive en las nubes Gabi, llamala que tiene que venir, que si quiere  vamos a recogerla».

Después de un par de canciones, la chica dejó de bailar con Carlos y se acercaron donde los demás.  Gabi la apartó y le dijo que iría a su habitación, pero que en un momento regresaría.

«Cuando vuelva nos volamos, ¿te parece?», preguntó Gabi.

«¡Pero si vas a mi habitación! Ahí podemos hacer lo que queramos», respondió.

«¿Y vas a dejar a tu nuevo amigo con esta jauría?», preguntó sonriendo.

«¡A mí que me importa este, que le den!», respondió riéndose.

«Pero es que no quiero que veás lo que voy a hacer, es una sorpresa».

«¿Sorpresa?, ¿otra?, ¡estás loca Gabi!», dijo alegremente.

«Hagamos algo, en 3 minutos andá a tu habitación...», le dijo Gabi al oído.

«Ok...», dijo ella intrigada.

Gabi se fue, mientras ella preguntaba a sus amigos por la nueva sorpresa.

«No preguntés tanto, relajate», dijo Vale, abrazándola.

Siguieron bailando todos, hasta que ella dijo, «Chicos, vuelvo en un rato», después de aguantar mucho.

«¿No te podés separar de ella?», preguntó Vale extrañada.

«Me  voy  a  fumar  Vale,  ¿qué  es  esa  pregunta?»,  dijo  ella  riéndose,  y  se  fue,  no directamente  hacia su habitación, sino dando vueltas por el lugar, intentando que no la descubrieran.

«¡Negra! ¿Dónde estás? decime que ya estás llegando a la fiesta», le preguntó Gabi a Ro, cuando esta contestó su móvil.

«¡Que pelotuda soy, la fiesta!», dijo Ro.

«¿Venís o que te recoja Jose?».

«No, fresca.  Ya salgo para allá.  ¿La nena está enojada?».

«No, pero si no venís rápido lo estará».

«Entretenela, yo cojo un taxi y estoy allá lo más rápido que pueda... Sólo me falta vestirme y librarme de un asuntico aquí», dijo Ro riéndose.

«Chao, y ¡corré loquita!», Gabi colgó.

Cuando terminó la llamada se sentó en la cama y unos minutos más tarde entró su chica.

«Wow, ¿ya te dije lo sexy que te ves en ese vestido rojo?», preguntó Gabi cuando la vio abrir la puerta.

«No, ¿te parezco sexy?», dijo ella, cerrando la puerta con seguro.

«Uffff, ni te imaginás», respondió Gabi.

Ella se acercó a la cama, se quedó de pié en el borde y Gabi se sentó frente a ella.

«Sos hermosa…la mina más linda del mundo».

Ella sonrió, «Exagerada».

«Dejame creer lo que yo quiera», dijo Gabi y la abrazó por la cintura, «Me gusta mucho tu olor».

«A fiesta huelo», dijo ella renegando.

«No, a vos», la dejó de abrazar, pero con sus manos la tomó de la cintura y le dio un besito sobre el ombligo.  Sintió que a su chica le gustó y dándole besitos sobre el cuerpo, se puso de pie, quedando frente a ella.

«¿Cuál era la sorpresa?», preguntó la chica en tono mimado.

«Hoy me vas a tener que recibir en tu casa», dijo Gabi, sin tener idea que decir.

«Ujuuuu!!», celebró ella, «¡Que buena sorpresa!».

«¿Dónde querés dormir?».

«En el cuarto de invitados me parece bien», dijo Gabi.

La cara de desilusión de su chica le provocó una sonrisa y la besó.

«Jajajaja, no nena, duermo donde vos querás», le susurró al oído.

Ella la miró, sonrió, le tomó la cara con ambas manos y comenzó a besarla.

«¡¡¡No entiendo por qué no se van ya!!!», dijo y la siguió besando.

Sus respiraciones empezaron a acelerarse, al igual que la intensidad de sus besos.  Sus lenguas se buscaban desesperadamente, sus labios se chocaban bruscamente, a veces hasta se encontraban afanosamente sus dientes.

Ella empujó a Gabi contra la cama, recostándola, se dejó arrastrar y cayó encima de ella, y siguieron besándose.  Sentían como sus cuerpos se iban encendiendo con el roce, sus manos dejaron de quedarse quietas y empezaron a recorrerse.
Gabi la tomó de las manos y le dijo que Ro estaba por llegar.
«Negra atravesada, ¿para qué viene tan tarde?», preguntó desilusionada.

«Quiere estar con vos, y vos también querés estar con ella», dijo Gabi, besándola otra vez.

«No, yo quiero quedarme acá con vos», respondió ella, soltando sus manos y acariciando la cara de Gabi.

«Quedémonos, pero sabés que cuando llegue va a hacer escándalo y tendremos que salir», dijo Gabi, la miró y la besó.

«Hay que volver a bajarle al voltaje», dijo ella, de nuevo desilusionada.

«Si, pero no tenemos que irnos, ni dejar de besarnos, ni tenés que bajarte de mí, sólo no empecemos lo que no podemos acabar».

«Mirá, es que controlarse con vos es muy difícil, estamos estrenando, das los besos más deliciosos...», intentó hablar pero Gabi la calló con un beso, uno muy lento.

«¿Te imaginás la cara de alguien que entre y nos vea en esta posición?», preguntó Gabi.

«Podríamos estar haciendo una peor, o mejor...», replicó la chica de rojo.

«Que rico, ¿qué hora es?».

«1:50, de verdad, ¡que se vayan ya!», alegó la chica.

«Ya casi...Ro llegará pronto, ligará con  algún  amigo tuyo y no  le importará irse rápido», dijo Gabi muy segura.

«Tenés razón».

Las dos confiaban en la increíble capacidad de atraer chicos de Ro.

Se quedaron acostadas mirándose, y se siguieron besando, pero obedeciendo a la intención de disminuir el voltaje.  Minutos más tarde, la chica sacó un par de cigarros de un cajón, y acostadas una sobre la otra, fumaron.
 

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