jueves, 29 de abril de 2010

Una noche de fiesta y un secreto - El 4


El 4

Llegaron a la fiesta y se metieron entre la gente a bailar.  Un chico apareció de repente con un coctel para Gabi y la invitó a bailar, ella aceptó.  El chico era un desconocido para Gabi, pero su amiga sabía quién era y recordó que en algún momento, él le había preguntado por su amiga y si tendría alguna oportunidad con ella.  Gabi bailó un par de canciones con él y luego volvió donde su chica.

«¿Te echaron perros?», preguntó la chica.

«Ay sí, ¡que pereza! ¿Por qué sabés?», renegó Gabi.

«Hace tiempo me preguntó por vos y si tendría chance».

«¿Ah sí? Pues es lindo, es buena gente, ¿por qué no me habías dicho?», preguntó Gabi.

Ella alzó una ceja y le dijo, «Porque no me dio la gana de ayudarte a seguir rebotando de chico en chico, sabiendo que en el fondo no querías estar con un chico».

«¡Zona delicada, zona delicada! ¡No te enojés nena, lo dije por molestarte! ¡Lo que quiero decir es gracias!», dijo Gabi sonriendo, sabiendo que había metido la pata.

«Ajá ajá...Me quiero ir», y se alejó.

Gabi se quedó bailando, incluso volvió a bailar con el chico, y dejó a la chica seguir su fiesta, aunque no le quitaba mucho la mirada, y cuando veía que ella la miraba, le sonreía, a veces hasta le guiñaba un ojo.

No tenía intenciones de perseguirla, la conocía bien y sabía que era un berrinche causado por volver a las discusiones de sus enredos con chicos, y como todo berrinche de una chica como ella, era mejor que se le pasara sola. Aunque ella no estuvo sola mucho tiempo, bailaba con varias personas, se sentaba a conversar, incluso bailó bastante con Vale, pero a Gabi parecía no importarle mucho.

Sólo cambió su actitud cuando vio entrar a Carlos, el ex novio de la chica.

«¿Y este qué diablos hace acá?», dijo en voz bajita mientras bailaba con Leo.

«¡Ah!, nada bueno puede pasar, andá llevátela, escondela en su habitación y yo les aviso cuando se haya ido», dijo Leo mientras lo miraba, «No vaya a ser que se arme otra pelotera característica de esa relación, ¡andá, andá!».

Gabi muy obediente fue donde ella, quien estaba bailando con un chico y le dijo en el oído «Vení hablemos».

«No quiero, dejame bailar con él», respondió ella de forma seca.

«Nena, Carlos acaba de llegar», volvió a susurrar Gabi.

«Bueno, me alegra que haya venido», dijo ella irónicamente.

«¿Estás hablando en serio? ¡Es Carlos!, ¿No van a pelear?», Gabi dejó de susurrar.

«Yo no quiero pelear, es más, quiero bailar con él, ¿dónde está? puede que hoy nos parchemos», volvió a usar su tono irónico.

«Yo sé por qué estás diciendo eso, vení conmigo nena porfa, no la cagués», dijo Gabi con un poco de esperanza.

«¿No la cagués? ¿Vos me creés vos?», respondió ella con mucha intensidad.

La cara de Gabi perdió toda la calma, «Hacé lo que te de la puta gana» y se fue, dejándola con el chico, quien las miraba bastante extrañado.

Gabi se fue, no para la habitación de ella, sino fuera de la casa.  Ella, por otro lado se quedó arriba, bailando con cualquiera, hasta que vio a Carlos.  En ese momento se sintió tan mal que le provocó salir corriendo donde su chica, pero no la encontraba.

Preguntó a varias personas por ella, hasta que Leo le dijo que debía estar en su habitación.  Fue a buscarla allí, pero no la encontró.  Minutos más tarde, Vale le dijo que la había visto irse.

Cuando iba saliendo a buscarla fue alcanzada por Carlos, quien le agarró un brazo y le dijo que quería hablarle.

«Ahora no Carlos, estoy buscando a Gabi», le dijo un poco agobiada.

«Qué raro vos detrás de ella».

«¿A eso viniste? Callate o andate mejor».

«¡Vos no cambiás, aceptá que te morís sin ella!».

«Si me muero o no, no es problema tuyo, dejame en paz», dijo ella con rabia, liberando su brazo.

«Vení, no te vayás, más tarde la encontrás».

«¿Para qué? ¿Para quedarme acá con vos? No gracias», y se fue dejándolo ahí.

Mientras bajaba las escalas, sintió culpa, no podía ser real esa discusión tan tonta con Gabi, la tenía que encontrar, tenía la esperanza de que no se hubiera ido, sino que estuviera por ahí cerca.

Llegó a la calle, y empezó a mirar por todos lados, pero no la veía.  Estaba muy oscuro.  Frente a su casa había un parque, donde muchas veces se sentaban a hablar, a fumar, a tomar cerveza, a cualquier cosa.  Sin importarle la oscuridad decidió ir.

Caminó un poco dentro del parque, pero no la encontraba.  Estaba empezando a desesperarse cuando la escuchó decir «¡Hey!».

«¿Dónde estás?», preguntó ella animada.

Gabi salió de la oscuridad con un porro en la mano, «Acá estoy, ¿qué hacés?».

«Buscarte.  ¿Podemos hablar?».

«¿Qué querés?».

«Pedirte disculpas por ser tan brava».

«No te disculpés por ser lo que sos, disculpate por la grosería y tal vez hablemos», dijo Gabi desilusionada.

«Uy.  ¡Estás muy brava!».

Gabi la miró sin decir nada y siguió fumando.

«¿Eso era lo que hacías, fumar acá escondida, por qué te escondés?».

«No me escondo, me quería ir, pero era peor, entonces decidí calmarme acá...», dijo Gabi, quien seguía seria.

«Disculpame por hablarte así, por explotar sin razón, por celarte, por no escucharte, por tratarte mal, por no pensar».

«No es tan fácil... Esperá, ¿Celarme? ¿Podés ser más idiota?».

«¿Estás segura que estás calmada? Esto lo podemos hablar después, podemos subir a la fiesta...».

«Yo no vuelvo, no te quiero ver hacer el ridículo con tu ex.  Si querés hablar, hablá, prefiero dejar esto listo», interrumpió Gabi.

«Me das miedo cuando hablás así Gabi... Y si, si soy idiota porque me dejo revolucionar la cabeza cuando pienso en vos y un chico, soy idiota.  No lo puedo evitar, tu comentario del chico que te echó los perros me dio rabia, sentí celos y ya».

«¡Ay no!», Gabi dijo subiendo la voz, respiró profundo, volvió a fumar y continuó luego de exhalar, «Después de todo lo que nos ha pasado para estar juntas, ¿vos me creés capaz de dañarnos? Mentira, bien claro dejaste que si me creés capaz. ¿Pero sabés qué? Entendé que lo dije para molestarte, por eso después te di las gracias, pero vos sos una niña chiquita histérica que no confía en mí, y así nena, esto no va a andar.  Si mi historial de chicos va a ser un problema para vos, estamos inventando, ¡el tuyo podría serlo también para mí! Además, ¿qué pretendías con el comentario de tu ex novio? Andá parchate con él, yo me río después cuando me cuenten que él se volvió insoportable y volvieron a pelear.  ¡Andá!, sollate la fiesta con el petardo ese», dijo Gabi exaltada.

«¿Me das un abrazo?», preguntó ella.

«¿Ah?».

«Si, abrazame...».

«¿Para qué?».

«Para derretirme por la mejor».

«Babosa».

«Lo que sea».

«Así no arreglás las cosas conmigo».

«No me importa, abrazame y seguimos hablando».

Gabi se quedó quieta mirándola, pero ella no dudó en saltarle encima y abrazarla.

«Me fascinás Gabriela, me fascinás...», le susurró apretándola entre sus brazos.

Gabi no dijo nada, pero le devolvió el abrazo.

«Perdoname por favor, mirá que nada vale la pena.  Ninguna de los dos habló en serio de los chicos, esto es absurdo, vos tenés razón con Carlos y también en que soy una chiquita que actúa sin pensar.  ¡No puede pasar esto justo hoy!», dijo ella susurrándole a Gabi y mirándola a los ojos.

«Con vos no se puede molestar, parece que no me conocieras, que desinfle», dijo Gabi mirándola.

«Que pelea tan estúpida, no te desinflés, ¡inflate! Mirá que soy yo, que ya mandé a Carlos al carajo, que bajé a buscarte, que te pedí perdón, que quiero que estemos bien, que me muero por vos.  Si la cagué no lo vuelvo a hacer, yo estoy muy segura de vos y vos tenés que estar segura de mí.  Ya aprenderé a no calentar mi cabeza con tus comentarios boludos y ya.  ¡Ya no más Gabi!», le dijo con el tono más suplicante que encontró en su interior.
Gabi aspiró humo, tomó su cara con una mano, la miró, la acercó a la suya y le introdujo el humo con un beso.

«¿Qué pasó con Carlos?», preguntó.

«Me dijo que quería hablarme, yo le dije que no porque te estaba buscando, me dijo que yo no había cambiado y que sin vos me moría, y yo le dije que no era su problema y que me dejara en paz», respondió ella.

«¿Y qué hizo?», preguntó Gabi de nuevo.

«No sé, bajé a buscarte.  No me importa tampoco... ¿Ya estamos bien?».

«Mirá, te tengo atrapada por la cintura, vos me tenés igual, te acabo de pasar humo en un beso y te estoy hablando en tono normal... Hay que evitar que algo como ese fiasco vuelva a ocurrir y ya... Esto es nuevo para las dos, pero jugamos sabiendo que nos conocemos demasiado bien y que las dos queremos esto.  Todo lo demás es extra y no nos podemos dejar llevar por los extras y las tonterías», dijo Gabi más tranquila.

Ella la besó, despacio.  Se separaron, pero Gabi la volvió a besar intensamente.

«Vení, ¿querés ir a celebrar que superamos la pelea más tonta?», preguntó ella.

«Vamos, a ver si nos encontramos a tu ex, que divertido sería romperle el ego».

«¡Vos no lo querés ni poquito! ¿Cómo le querés romper el ego, con un beso deli frente a él?».

«No no, le dará rabia sólo con vernos cogidas de la mano, abrazadas o bailando... Es un tonto y me detesta, ya verás».

Se besaron otra vez y subieron a la terraza.

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