jueves, 29 de abril de 2010

Una noche de fiesta y un secreto - El 2

El 2

Cuando Gabi salió a la fiesta después de un buen rato, vio a su amiga bailando con varios chicos a su alrededor.  «Se ve hermosa en ese vestido» pensó.  Decidió ir por un coctel y se sentó a ver la gente que bailaba.

Ella la vio sentada, le guiñó un ojo y siguió bailando, luego le hizo señas para que se uniera a ella y los demás, pero Gabi prefirió quedarse sentada, disfrutando su coctel y la vista.  Le gustaba muchísimo ver a su amiga bailar, lo hacía muy bien.  También vio a Vale, bailando con otro chico, pensó en quién podría gustarle y luego se rió, sola, cuando recordó la escena que había vivido con su amiga antes de ser interrumpidas.

Varios minutos después vio a su amiga acercarse a ella.

«¿Te conozco?, es que te vi desde donde estaba bailando y pensé wow, esa nena tan linda y sola, voy a rescatarla».

«Jajaja vos estás loca, ¿sabés eso?», dijo Gabi riéndose.

«Si, por vos...», le sonrió y la tomó de las manos, «Vení bailá conmigo, ¡celebremos!, hay mucho que celebrar, ¿no creés?».

Gabi sonrió, se levantó y la siguió.  Había mucha gente bailando, mientras caminaban, Gabi se le acercó al oído y le susurró que estaba muy linda y que le quería dar besitos, ella giró sonriendo sin decir nada, pero la miró y con eso le bastó a Gabi para entender que ella también quería.

Se abrieron paso entre la multitud y empezaron a bailar, solas.  Daban vueltas, sonreían, se tocaban los brazos, rozaban sus cuerpos, era bastante sensual la forma como bailaban juntas, y a pesar de que muchos las miraban, no les importó, se veían radiantes, las dos eran hermosas y no era raro verlas bailar así, por lo que estaban un poco acostumbradas a las miradas.

«¡Vámonos, vámonos ya!», dijo Gabi al cabo de unos minutos, pero ella dijo que no podía irse tan pronto, que se quedaran bailando un rato más y luego se irían.

«Me voy con vos al lugar que querás, pero quedate bailando conmigo, me encanta lo que estoy sintiendo», dijo ella.

«¿Qué estás sintiendo?", preguntó Gabi mientras le tomaba ambas manos y la miraba a los ojos, sin dejar de moverse.

«¡Alegría, siento que me voy a explotar, que no puedo contener tanta felicidad! Mirá, ¡esto es perfecto! Estoy bailando con una chica super linda, hace un rato la besé, alrededor hay un montón de gente que nos mira y no saben nada, la música está buenísima, el ambiente es genial, ¡todo!».

«Qué bueno que estás disfrutando tu fiesta, que feliz verte así hoy, ¡hoy es tu día!».

«¿Sabés qué quisiera?», preguntó la chica.

«Pedilo, hoy tenés derecho a muchos deseos», respondió Gabi.

«Quisiera que las luces fueran iguales, la música no parara, seguir bailando con vos, pero que nadie estuviera alrededor, que estuviéramos solas».

«¿Pero no dijiste que te gusta que nos miren? ¿Ves lo loquita que sos?».

«Me encanta que miren, pero más me gustaría poder acercarme a vos, poner mis manos en tus piernas y empezar a subirlas, despacio, jugar con vos, darte besos, acariciarte, abrazarte, decirte mil cosas y hacerte un millón más».

Gabi aclaró su garganta, sintió como por dentro algo se movía a mil revoluciones por minuto.

Por fin dijo, «Aquí nos quedaremos hasta que todos se vayan, no te preocupés por el dj que yo me encargo y seguiremos bailando, y luego...Veremos si podés hacer conmigo lo que querés... Pero por ahora...».

La cogió de una mano y se la llevó, caminando muy rápido.  Ella le dijo que esperara pero Gabi la ignoró y la volvió a entrar a la habitación, pero esta vez cerró con seguro la puerta y la llevó hasta el baño, puerta que también aseguró.

«De acá no nos saca nadie», dijo y la miró.

Ella sonrió y se le fue encima, dándole un beso intenso mientras la llevaba hasta la puerta del armario, la recostó y comenzó a subir su mano por una pierna, levantando a su paso el vestido azul y llegando hasta las bragas.  Su mano se detuvo, paró de besarla y la miró, «Si por mi fuera te quitaba ya la ropa y te hacía de todo, pero así no es como lo he imaginado», dijo ella, muy agitada.

Gabi respiró profundo, sonrió y dijo, «¿Quién te dijo a vos que yo te traje hasta acá para hacerlo?, yo te traje porque afuera cuando me dijiste eso, sentí que si no te besaba de inmediato me iba a morir.  Así tampoco me lo he imaginado, y creeme que lo he pensado un montón.  Pero ¿quién te mandó a ser tan deliciosa? Es que no puedo parar de besarte».

Y la besó despacio, pero unos instantes después, se estaban besando con mucha fuerza, como si con ese beso se pudieran fundir.

«Puah nena pará, ¡¡pará!!», dijo ella.

«Si, tenés razón, vamos afuera, ¡a bailar!», dijo Gabi sonriendo.

Antes de salir de la habitación, Gabi sacó de su bolso una cajita de regalo y se la entregó, «Abrilo, este es mi regalo».  Adentro había una cadenita, pequeñita, de oro blanco.  Gabi se la puso a la chica.

«¡¡Heeey, es hermosa, me encanta nena, gracias!!», dijo y le dio un besito.

Gabi contestó «Que bueno que te gustó, ¿Estás lista?», se organizaron un poco y salieron.

Cuando abrieron la puerta, notaron que Vale estaba mirándolas junto con Leo.  Sin prestarles mucha atención se fueron a tomar un shot y luego a bailar, pero esta vez no lo hicieron solas, Vale y Leo se unieron a ellas.

«¿Qué pasa con ustedes?», preguntó Leo, «Salieron corriendo a la habitación y se quedaron ahí un buen rato».

«¡Estás muy pendiente! Gabi me estaba dando su regalo, miren, es hermosa, ¿verdad?», les mostró el obsequio.

«Qué linda Gabi», dijo Leo.

Ella miró a Vale, «¿Vale, te pasa algo, estás bien?», le preguntó.

«Si nenita, todo bien».

«Pues algo te pasa, no tenés buena cara», replicó ella, se acercó a Vale y la abrazó, «Vení tomémonos un trago, es mi fiesta, animate!...Chicos, me la robo».  Y se la llevó a la barra.

«Que linda se ve, está muy contenta», le dijo Leo a Gabi.

«¿Linda? ¡No! ¡Espectacular!», respondió y al ver la cara de asombro de Leo, cambió el tema y preguntó, «¿Vos sabés que tiene Vale?».

«No, está rara pero a mí no me ha dicho nada, vos sabés como es ella».

«Yo creo que alguien le gusta y no sabe como decirle».

«Noooo, ¿eso? Vaya tontería, ¿te dijo quién?».

«No, no alcanzó a decirme, Jose se la llevó a bailar».

«Bueno, pues ya lo sabremos, las mujeres están locas, se complican la vida con tonterías», dijo Leo.

Siguieron bailando, mientras tanto en la barra, ella intentaba averiguar lo que pasaba con su amiga, pero esta evadía las preguntas.  Luego de varios shots, abrazos y besitos en la frente, la chica del vestido rojo volvió con su amiga a bailar.

«Vale no me contó nada», le dijo ella a Gabi en el oído.

«Yo sé que le gusta alguien y no sabe como decirlo, y ese alguien es una nena».

«Queeeeeeee, no te creo», dijo ella riendo, miró a Vale, quien la estaba mirando.

«Shhh pasito neni, vení te cuento», y se alejaron de sus amigos.

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