jueves, 29 de abril de 2010

Una noche de fiesta y un secreto - El 1


Advertencia: Contenido explícito, dudo mucho que esta historia sea apta para todo público. (jajaja).
El 1

«No sabés las ganas que tenía de tenerte así», le dijo a Gabi mientras la tenía recostada contra la pared.  Con sus manos recorría su cara y sentía como las manos de ella la tomaban de la cintura. Estaba a punto de darle un beso.  Temblaban, desde los pies hasta la cabeza, pero estaban seguras que después de tanto tiempo de ser amigas, estar juntas era exactamente lo que querían.

«Nos van a descubrir, afuera están tus amigos y tu familia», dijo Gabi.

«Que les den», respondió ella mientras aseguraba la puerta.

Con la mano que había usado para poner el seguro le delineó los labios, despacio, y mientras lo hacía le dibujaba una sonrisa.

«¿Estás segura?», le preguntó.

Gabi le quitó una de sus manos de la cintura y se la puso detrás del cuello, le acercó su cara y la besó, dejó sus labios unidos a los de ella durante unos segundos y se apartó.

«¿Todavía querés saber si estoy segura?», dijo Gabi y se rió.

Ella la miró, sonrió y la besó, muy despacio.  Sentía en cada movimiento que podría pasar siglos haciéndolo y lo disfrutaba. 
Todo daba vueltas y en su estómago algo se encogía, no podía creer que por fin la tenía y que sus manos estaban tocando el pelo, el cuello y la espalda de la única chica que le había gustado en su vida.

Luego de unos minutos se separaron y al abrir los ojos se miraron, ambas tenían los ojos muy brillantes, y sonrieron.

«No lo puedo creer, ¡que delicia!», dijo ella.

«Yo creo que me voy a desmayar», dijo Gabi, quien tampoco había estado con una chica antes y con su historial de chicos, no era muy probable que algún día fuera a vivir algo como lo que estaba viviendo con su amiga.

«Jajaja, esto es lo mejor que me ha pasado, vos sos lo mejor que me ha pasado», le dijo a Gabi.

«Sos increíble nena, que susto tengo, pero me siento feliz», dijo Gabi mientras le tomaba una mano a su amiga y la ponía en su pecho, «¡Mirá, tengo el corazón a mil!».

«¿Por qué? ¡Ni que me hubieras besado!», dijo ella riendo e inmediatamente la volvió a besar, pero esta vez no fue tan lento, esta vez fue como si le quisiera robar el aliento y quedárselo para siempre, si sentía que sus piernas temblaban, las quería hacer derretir, y si por ella hubiera sido, nunca se hubiera separado, pero tocaron la puerta.

«¿Qué pasa?», preguntó frenéticamente mientras miraba a Gabi y con sus labios dibujaba un "WOW" en el aire.

«Soy yo, Vale, abrime».

«¿Qué querés?», preguntó la chica.

«Hace rato estoy buscando a Gabi, ¿está con vos?».

Abrió los ojos y miró a Gabi, con la mirada de desilusión que tiene un niño cuando le quitan lo que quiere.

«¿Qué querrá?», susurró Gabi.

«Ni idea».

«Ah, abrile y así más rápido se va», dijo Gabi alegando.

Gabi se sentó en la cama de su amiga, se organizó un poco y le asintió para que abriera.

«¡Hey, aquí estás! Te he buscado por todo lado».

«Hola Vale, ¿no era lógico que estuviera con ella?, no buscás bien, ¿qué pasa?».

«Necesito hablar con vos. Nena, ¿nos dejás solas por favor?, andá que afuera todos están preguntando por vos», dijo Vale mirando a su amiga, quien a su vez miró a Gabi.

Gabi encogió los hombros y le dijo, «Dale, apenas hable con ella te busco para seguir hablando del asunto ese».

Ella se fue, no muy contenta, pero afuera había una fiesta para ella y no era tan malo disfrutar con los demás.

Dentro de la habitación, Vale se sentó junto a Gabi y le dijo que quería hablar sobre su amiga.

«Gabi, ¿sabés si algo le pasa a la nena? Está muy rara desde hace días, ¿tiene chico nuevo?».

«No, no sé si algo le pasa, tampoco sé si tiene chico nuevo, la verdad conmigo está como siempre», dijo Gabi.

«Algo tiene y no lo quiere hablar, o veo que sólo con vos, ¿cuál es el asunto del que van a seguir hablando cuando yo me vaya?, tiene que ser importante para hablarlo acá encerradas y lejos de todos», indagó Vale.

«Vale, no es nada raro, además no te voy a contar algo que no es mío, si querés saber que le pasa a ella, preguntale vos».

«Es que... No puedo».

«¿No podés?, ¿qué te pasa a vos?, ¿cómo no podés hablarle a ella?, es tu amiga también, ¿no?», dijo Gabi mirando a Vale y vio que tenía los ojos aguados.

«¿Sabés qué?, olvidalo, si vos decís que no le pasa nada, te creo...», se iba a poner de pie, pero Gabi la tomó del brazo y la devolvió.

«¿A vos qué te pasa Vale?, vos sí que estás rara...», le puso una mano en el hombro, «Dale nena hablame, ¿para qué hiciste ir a la nena?, aprovechá que acá no hay nadie».

Vale miraba hacia abajo, como pensativa.

«Vos has tenido muchos chicos, ¿verdad?», preguntó por fin Vale, mirando a Gabi.

«Muchos no es una palabra que me guste usar para eso, pero sí, he estado con varios chicos, ¿por qué? Aaaaahhhh, ¡es un asunto de chicos!, a ver, aquí si te puedo ayudar, ¿qué pasa?.. », dijo Gabi sonriendo.

La verdad tenía mucha experiencia en el tema, era muy bonita y con su personalidad, era una mezcla de alta combustión, una chica muy atractiva.

«¿Alguna vez te ha gustado alguien y no sabés cómo decirle, o qué hacer para que se dé cuenta?».

«¡Claro! Montones de veces me ha pasado, ¿por eso estás así? Noooo, no vale la pena esa carita, vení solucionemos tu problema, a ver contame, ¿se quién es?».

Vale movió su cabeza dando una respuesta afirmativa.

«¿Has intentado decirle que te gusta?».

«No...».

«¿Por qué no?», indagó Gabi.

«Es un poco complicado».

«¿Sabés? A veces nos pasamos el tiempo pensando en la mejor forma de decir las cosas, cuando es más sencillo decirlas y ya, como quitar una curita, cerrás los ojos, tomás aire y lo soltás», dijo Gabi sonriendo.

«No, yo no soy capaz».

«¿Pero por qué no?», preguntó Gabi explosivamente.

«Porque no es un chico...».

Gabi abrió los ojos y algo por dentro, sin saber por qué, se sacudió.  Cuando iba a preguntar quién era abrieron la puerta.

Era Jose, amigo de las chicas.

«¿Qué hacen acá? ¡Se están perdiendo la fiesta de su amiga!».

Entró a la habitación y tomó a Vale de la mano, levantándola.

«¡Nena vamos a bailar que está sonando tu canción!».

Vale miró a Gabi, le hizo señas para que no dijera nada y se fue con Jose.

Gabi se quedó sentada en la cama, pensando en todo lo que había pasado en la última hora...

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