domingo, 27 de diciembre de 2009

Siete veces veintisiete

7 27's

Inevitable que mi mente maquine y maquine cosas hoy, recuerdos y reviva situaciones.

El 27 pasado fue muy raro, amanecí en los brazos de Sebastián junto a Legolas, la Morocha había desaparecido y Santiago estaba peliándome... Habíamos ido al Blue a hacer otra de mis despedidas, la Morocha me había regalado ABSOLUT MOROCHA, fue una noche brutal.

 
En el día, Lego, Sebas y yo almorzamos pizza, luego yo me fui a casa, Sebas me llevó y lloré.  En la noche él volvió y fuimos a casa de Martis y de Alejo M.  La belga que era amiga mía apareció después de no sé cuánto tiempo con un sms haciéndome un reclamo y me partió más el corazón, fuimos a ver a la Morocha a un bar muy cutre en el Lleras y cuando la abracé se nos salieron las lágrimas.  En ese bar estaba mini-me reborracha.

7 años atrás...
En la noche del 26 pensé que te llamaría en la mañana para desearte un muy buen viaje, porque a la hora en que llegué a mi casa ya estabas en casa de Nicolás y me daba pena llamar o algo así...

...Suena el teléfono justo al lado de mi oreja, me despierto pero pienso que aún es muy temprano para llamarte, pienso que no es para mí y sigo durmiendo.  Unos minutos más tarde entra mi mamá a mi habitación diciéndome que me despierte que algo le ha pasado al Gato.  Mi novio? Pero qué le ha pasado a él?.  No sé si por el sueño entendí eso o eso fue lo que dijo mi madre de verdad.
Atiendo el tel, es tu madre, efectivamente no tiene nada que ver el Gato en el asunto, me está pidiendo el teléfono móvil de tu novio, al parecer sufrieron un accidente y no sabe nada de ti.  Lo busco corriendo y se lo doy.  Cuelgo el teléfono.  Ya no puedo dormir.  Llamo a Daniela.

Hablamos un rato, salgo a la calle y me doy cuenta que está lloviendo, bromeamos con que nada te pudo haber pasado y que seguramente estás bien...
...Llamo al móvil de Nicolás, no contesta.  Llamo a tu mamá, no contesta…Mierda.

Tu madre me dijo que el accidente había ocurrido en Girardota, hablo con mi mamá y ella me ayuda a llamar al Centro Médico del pueblo, yo ya estaba bastante alterada… “…María Alejandra Velásquez, sí…, qué?, está seguro?” Cuelga el teléfono, me mira.  “Mamita, Aleja se murió”.

En ese momento mis pies se hicieron Mercurio y caí al suelo, entre el comedor y el bar, contra la pared, ahí me quedé, llorando y gritando al mismo tiempo… Mi mamá me levanta y me sienta en la mesa del comedor, me da un café (siempre he pensado que en ese café había algo más, típico de mi madre cuando Daniela y tu perdían un examen o algo así), me lo tomo muy despacio, llega Mongo, lloro más al verlo…

Tomo el teléfono, es hora de actuar como grande, llamo a Daniela, le doy la noticia, entre su reacción está la negación, Santiago luego le confirmaría o le había dicho antes que yo.  Entre las dos quedamos de llamar a los demás, empezando por la Morocha y Diani, no lo pueden creer, quedamos todas en mi casa.

Había dejado de fumar con tu ayuda, si no hubiera sido así, Coltabaco hubiera hecho su Diciembre gracias a mí ese día.
Baja Nani, llora conmigo, Andrés hace igual, me abrazan, me dan ánimos.  Mi mamá no para de llorar, mi tía desde la finca me llama llorando horrible, hay que ver lo mucho que te quieren en mi familia.

Estoy mareada, no puedo con mi cuerpo, los ojos ya no me abren, no hago otra cosa más que dar gracias por haberte tenido en mi vida.  Mi mamá se sienta a mi lado y me dice que rece para que descanses en paz, que de las gracias por ti y para que la familia de Nicolás esté bien.  Intento hacerlo pero no me puedo concentrar.

Nani me dice que me bañe y me organice para recibir la gente, me lleva al 2° piso y me escoge la ropa.  Un pantalón negro que me fascina y una camisa blanca súper linda.  Me baño, recuerdo que en el baño estaba dando gracias por tu vida a mi lado.  Salgo del baño.  Nani me viste, también me peina.  Ellos se van a ir para la finca otra vez, yo ya no voy, pienso que si querías ayudarme a escapar de la ida a la finca no tenías que ser tan drástica, me río.

Llegan las niñas, una a una, con cada una me doy un abrazo fuerte.  Ya estamos todas, menos tu.  Ahora somos 4.  Seguimos llamando gente.  Tengo las uñas pintadas de azul, color que odias en las uñas, me lo quito.  Llega el Gato, “una más”, así decíamos cuando nos íbamos de fiesta.

 
Información trocada, unos tienen una versión, otros otra, unos son los accidentados, otros dicen que son otros, lo peor es que en todas las versiones, tú estás muerta.  Averiguamos lo del velorio.
Antes de salir, sacamos la botella de Absolut que nos sobró de la finca, da para un trago cada una, después de tanto tiempo debe saber a mil demonios, “por Aleja”, efectivamente, sabe a eso.

Vamos a Campos de Paz.  Las chicas y el Gato.  Cuando me voy a bajar del coche mis pies tiemblan, tengo susto, tu mejor amiga de toda la vida no me puede ver, no me quiere para nada.  No importa.  Vamos a la sala, el Gato me lleva de la mano.  No hay nada, no está el ataúd, hay gente desconocida.  El Gato se va a fumar, las niñas quedamos cuidándonos.  Vemos a Tati, vamos a hablarle, resulta que la señora con quien está es tu mamá, una a una se presentan o saludan y yo quedo de última, cuando ella me abraza se derrite en lágrimas, increíble el lazo que creamos ella y yo sin conocernos porque vivías en mi casa, era como si yo fuera otra mamá tuya…

Vamos a buscar a Nicolás, en esta sala está su hermanita y su tía, hay muchísima gente, no conozco a nadie, él no está por ningún lado, su mamá tampoco.  

De camino a la sala vemos que llega un coche con un ataúd gris plata, ahí vas tú.  Caminamos despacio, muy despacio, ninguna puede con esto.
Antes de entrar a la sala mis pies vuelven a ser de Mercurio, paro, intento respirar y digo que no soy capaz, a mi lado tengo a Diani y a la Morocha, me llevan de gancho, “si sos capaz, vamos”.  La gente mira y mira, susurran, sus bocas se mueven, lloran, llegamos dónde estás.  Te veo.  Muero.  Exploto…

Estamos afuera, llega un coche, baja Nicolás, también una silla de ruedas, es para su madre, siento muchas cosas en ese momento.  Más tarde vamos a hablar con él.  Daniela me dice que a pesar de lo que siento no podemos dejarlo solo, que mucho menos yo, que tenemos que estar a su lado.

Nos quedamos muchas hora en la sala, antes de irnos tu mejor amiga de toda la vida corre detrás de mí y me da las gracias por todo, yo ni lo puedo creer, que gesto tan bonito.

Me voy a no dormir a casa de Dani.  Al día siguiente volvemos a enterrarte, aunque mil veces me dijiste que no te hiciéramos eso, tu mamá tomó esa decisión y no sacó los permisos.  Pasé tantas horas mirándote que aún tengo la capacidad de saber exactamente como te veías, donde estaban las cicatrices, que ropa te pusieron, qué colores usaron para maquillarte, tu peinado…Todo.

Cambió mi vida, perdí la Fé, se acabaron mil sueños, me volví gallina… Cambió totalmente mi forma de ver la gente, todo.  Algo grande dentro de mí murió, se fue enterrado contigo.
 

Qué te puedo decir siete veintisietes después?
 

La relación con las niñas cambió mucho, nos unimos mucho, pero no ha sido igual.  Cada una siguió su camino aunque tenemos una conexión impresionante, se siente raro cuando nos juntamos.  Daniela siempre será la niña, Diani la mamá (prueba de ello es su matrimonio y búsqueda de bebé), la Morocha…qué te puedo decir de ella? Es la que siempre está, la que me da ánimo, es tanto que no sé por dónde empezar ni le haría justicia si lo intento.
 

De los chicos…Todos son la locura, bueno, Santi, Lego, Dani, Lajai, Nico.  Los demás desaparecieron.  Los que hay son “justos y necesarios”, divierten y entristecen, enamoran y rompen corazones, son grandes y cuando uno los necesita, la mayoría de veces aparecen (jaja).  Siguen siendo chicos, unos más dramáticos que otros, pero tenemos relaciones espectaculares, a cada uno de ellos adoro, siempre marcamos muy fuerte nuestros días.
 

Pero qué te digo que no sepas? 
Estás tatuada en mi espalda, “justo en la espina dorsal, lleva tatuado el amor”, estás tatuada en mi pierna derecha, mandando mis pasos hacia dónde estás.  Estás conmigo, siempre.  A veces es difícil recordarte y me da tristeza, porque como dice Calamaro “Sólo muere lo que olvidas” y yo no puedo hacerlo, me odiaría si te dejo en el olvido, por eso hago esfuerzos y revivo días, frases, sensaciones, noches, comidas, chistes, canciones, así al hacerlo se me rompa un poco el corazón, porque son sólo recuerdos y jamás serán renovados o alimentados, pero es mi decisión caminar contigo a mi lado, y haga lo que tenga que hacer, seguirá siendo así.

2 comentarios:

Yajaira dijo...

q bonito...

hermosa era y hermoso es su recuerdo :)

Nanu dijo...

:) Gracias, con el alma!