domingo, 20 de septiembre de 2009

Coleccionista de recuerdos

Colectora de recuerdos por excelencia.  Inevitable, no puedo dejar de hacerlo.  Tal vez el miedo a la soledad en algún momento de la vida me obliga, algún día tendré que recurrir a ellos para recordar los tiempos buenos y los malos también, los errores y las lecciones aprendidas, las alegrías y los momentos de felicidad.  No quiero olvidar, me asusta la muerte de aquellos que quiero y que han estado conmigo.  Tal vez por eso lo hago, tal vez por eso pierdo el tiempo en pasados que ya he vivido.
Se me acabó el espacio en la servilleta y llegó mi almuerzo...

domingo, 6 de septiembre de 2009

Luna, frontera entre el cielo y la mar

Lo único que puede identificar la frontera entre el cielo y la mar en una noche como esta es ella, la Luna, tan iluminada, tan grande, con tanto poder. Muestra el límite, pero no nunca crea separación.
La mar y yo, yo y la mar, sin importar lo que digan, sin importar como caigan los dados, así tenía que ser, es y será. La necesito, a mi lado, con tanta energía que se lleva en sus olas rompientes lo que está mal y sucio en una vida llena de cosas que no puedo explicar.
No puedo enamorarme, a nadie puedo entregar mi corazón pues ya lo tiene la mar! En mi cuerpo no está, puedo pasar horas mirándola y no ver a nadie más, es como un hechizo, estoy loca por la mar gracias al cielo, dejarla me rompería el espíritu!
Marinera, siguiendo las estrellas que me indican a dónde llegaré cuando este viaje termine, lo habré logrado pues seguiré navegando junto a ella!
Triunfaremos, deslizándome en su piel, recorriendo sus caminos invisibles y sin fronteras, con plena libertad, sin necesidad de permisos, la mar y yo, yo y la mar, con la Luna y el Sol como testigos, esto es grande!
Sus mareas, mis tormentas y las suyas, provocándonos, dándonos sentimientos puros y limpios, nada más sagrado que un amor puro y sin ataduras, porque entre la mar y yo no hay obligaciones, nace del corazón, desde donde se sienten las mariposas y vuelan los sueños.

martes, 1 de septiembre de 2009

No creo en la palabra

Es gracioso que alguien no crea en las palabras cuando su forma de pasar el tiempo es jugar con ellas y pegarlas a un papel que a veces ni es tangible.  Creo en el poder de las palabras, creo que con ellas puedo crear un mundo invisible en el cual puedo jugar con personas a mi voluntad, creo que con ellas puedo convencer a la gente y justificar acciones, creo que con ellas puedo hacer mucho daño o muchas cosas buenas también, sin embargo, lo más importante es que con ellas puedo enamorar, reconquistar, crear ilusiones y sueños, con ellas te puedo preparar a fuego lento y así, al pararme frente a vos hacer que caigás con ponerte un dedo en la nariz.