martes, 15 de julio de 2008

Dejá de jugar


Un poco más de diversión,
Un poco menos de autorespeto,
Caes en la trampa de la tentación,
Entrás a un juego con un final de dolor.

Palabra tras palabra se acelera tu corazón,
Cerrás los ojos y escuchás su verdadera intención,
Se aumenta tu deseo si no lo detenés,
No querés parar el juego y ahí perdés tu razón.

Le podés hacer mucho daño,
Le vas a romper el corazón,
Vas a desatar un desfile de lágrimas,
No sigás, no matés lo bueno que ha depositado en vos.

Pensás en evitar momentos,
Decidís mantener el control,
Clandestinamente aparece en tu vida,
Te inmovilizan las fuerzas de atracción.

Qué vas a hacer?
Ya estás grande y podés decidir,
Qué vale más la pena?
Conciencia, satisfacción, amor, karma, amistad, deseo...

lunes, 14 de julio de 2008

Volví a escribir...por vos!

Paso a paso voy llegando a vos,
Nunca debí dejar que creciera la distancia,
Siempre te puse por encima del mundo,
No sé como esto pudo variar.

Despacio, sin escudos, voy a vos,
Te busco, te encuentro, sonrío porque soy feliz,
Te amo, lo siento tanto como sentí el castigo del orgullo.

No quiero días sin sol,
Quiero días coloreados por la alegría que sos.
No te encuentro o estás lejos, activo los recuerdos porque no vivo un día sin pensar en vos.

El poder que te ganaste me hace ante vos vulnerable,
Nada que temer porque no es menos que puro amor,
Quien sabe tanto de mí y aún así me sonríe es un mar de energía buena que se le sale por los poros y me contagia,
No encuentro obstáculos en lo que significa entregarte de mí el tiempo que queda por delante y definitivamente a vos no puedo hacer algo menos que adorarte.

sábado, 5 de julio de 2008

Yo ví fundirse al cielo y al mar

Se fundieron! Lo ví desde el avioncito que me llevó a Medellín.  En el horizonte no había separación entre el cielo y el mar!  Era imposible determinar cuál era cuál o hasta donde llegaba uno para que comenzara el otro.  Fantástica unión, era confuso lo que se veía, una gran masa azul con nubes, parecía que estuviera cayendo agua, a veces parecía que llovía hacia el cielo, que el mar ponía tanto de su parte para tocar el cielo que lograba vencer las leyes naturales y hacía ascender el agua.  Caos.  Espectáculo.
Llegó Martincito, hasta aquí llegó mi tiempo para escribir...

Semana de la princesa

Como pintan la vida de un rockstar.  Sexo, drogas, alcohol y rock'n roll.
Un rockstar en la playa con amigos, meseros atendiendo cada uno de sus antojos, no existe límite que lo detenga, no se tiene que preocupar por nada, ni por la cuenta.
Ahora no es un rockstar sino una princesa.  Una princesa que le gusta vivir como un rockstar.  Liberó su mente, relajó su cuerpo, dejó latir tranquilo su corazón.
Semana de la princesa.
Cambia su reino por vivir eso más tiempo.  Juega al amor sin hacerlo, sonríe todo el tiempo, no puede parar de hacerlo, está llena de cosas buenas.
Extraña.  Lo que extraña no la hace querer regresar.  Prefiere vivir en este lugar.
Nunca había sido como esta vez.  Esta particularmente rayó la perfección.
La princesa es libre, baila en la playa mientras ve elevarse una cometa, la observan, sueña con tener alitas para irse a jugar al cielo.
Alucina con un mar que la toca y la llama, la arrulla y la saluda con su elemento preferido a un nuevo día.
Delira cuando siente poderes de atracción, se deja llevar, lo disfruta, baila con estrellas y se entrega a sus delirios.
Es libre, es grande, nada la separa de hacer lo que quiere y le fascina todo el poder que tiene sobre ella misma.  No hay nadie por encima de ella.
Sonríe a su vida de princesa, no puede creer que se tenga que acabar, pero está llena de felicidad.

miércoles, 2 de julio de 2008

Un pedacito de una buena historia

No tenés más que unas tanguitas debajo de un vestidito verdeazul con una franja cafe y un estampado más clarito.  Tenés el pelo cogido y unas chanclas bajitas.  Se nota que acabaste de llegar de la costa y como tu bronceado te gusta, todavía te vestís así.  Vas en su carro.  No se veían desde hace mucho tiempo y creo que realmente sienten amor.  Se miran, sonríen, una canción buena suena y sonríen otra vez.  Se bajan en la casa de quien hace que todas las células se le revuelquen del susto, toman cocteles, cantan, se ríen, brindan y sus ojos se encuentran, sus ojos se buscan y se encuentran, no pueden parar de sonreír y por dentro les tiembla todo, que susto sentís, es muy fuerte lo que te recorre el cuerpo y lo tenés que disimular.  Te preguntás si siente lo mismo o sos vos sola, si pensó en qué ponerse tanto porque te iba a ver o fuiste vos sola la que planeó que ponerse para acelerar su llegada a la locura.  Se va yendo la gente que había, cada vez te da más susto, cada vez el licor funciona más, hay más sonrisas y no interesa pensar en quién es y quién sos, es mejor dejarse llevar por lo que están sintiendo.  En el balcón tenés un cigarro sin prender en la boca y se acerca a hablarte, no tiene fuego y si lo tiene no te lo va a dar, detesta que fumés, siempre lo hizo.  Te quita el cigarro y te da un beso, le dio mucho susto tirarse a vos de esa forma y por eso se devuelve.  El diablo que te habita se sale de tu control y le das un beso.  Era lo que hacía falta para hacer de ustedes dos una sola cosa loca descontrolada, una y cien veces más se besan, abren los ojos para comprobar que si son y se dejan llevar por un par de bocas que se ven más lindas tocándose y dibujándose que de cualquier otra forma.  Se separan para intentar disimular, no es bueno que todos se den cuenta de lo que están haciendo, del camino que van recorriendo con sus ojos, sus manos, sus labios.  Es hora de salir de ahí, te quiere quitar la ropa tanto como querés que te la quite, se la querés quitar más rápido vos, no quieren nadie al lado, sólo querés vivir lo que soñás desde que dejaron esto a un lado.  Por fin están otra vez en su carro pero ahora no hay decencia a bordo, ahora su mano toca tu pierna despacio, de abajo a arriba, subiendo se eleva tu excitación, cerrás los ojos y tragás entero, tratás de respirar y no te movés.  Toca todo lo que puede de tu cuerpo, despacio, abre tus piernas y las cierra, sigue manejando pero no se puede concentrar porque ahí estás vos, con su mano llegó a tus calzoncitos y sintió que temblaste, te atrapó, llegó en el momento y al lugar en el que los "dedos se deslizan solitos", te estremecés y sonreís, se miran y acelera el carro para acortar camino que falta para llegar al apartamento del 5º piso...