jueves, 26 de junio de 2008

Cómo podés engañar tan fácilmente?


Por dentro lo detestás, no te gusta engañar a nadie porque no te gusta que te engañen, sin embargo lo seguís haciendo, caminás sobre las tablas mientras el público te observa, jugás con personajes, les hacés daño cuando no se dan cuenta, les decís que los amás y aún así les clavás puñaladas en el corazón, heridas que no sangran aún pues las verdades permanecen ocultas.  Los amás realmente? O es parte de tu obra?
Te fascina sentir el poder que te creás cuando mentís, te gustan los mundos que hacés ver y la adrenalina que te produce el miedo.  Te da miedo que todo se descubra y se vayan los actores inocentes que cayeron en tus trampas, pero eso no te impide bailar sobre las mentes ingenuas de aquellos que te creen buena persona.
Disfrutás el peligro, meterte en lo que es prohibido, continuar con el engaño.  No es amor lo que sentís, si fuera amor no sentirías que tu cuerpo se electriza cuando entrás a escena y podes alimentar la cadena de mentiras.  O tal vez sea amor, una bizarra forma de amar porque tenés el corazón palpitante de quien amás en una mano, le decís te amo y lo acelerás mientras sabés que tenés en la otra mano un cuchillo listo para cortarlo en rodajitas de dolor.
Hay algo que te hace sentir mal, cierto? No podés ser de esa forma y sentirte bien todo el tiempo, no te arrepentís cuando hacés una de tus barbaridades?  No se retuerce tu mente tratando de borrar que podés romper el corazón de quien jurás amar más que a nadie si se llegara a enterar de lo que has hecho?  Cómo podés dormir con tranquilidad? No te asusta la idea de perder? Podrías perderlo todo si se destapa tu caja negra, no te da pánico la idea?
Vení explicame, cómo podés engañar tan fácilmente?

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