lunes, 14 de abril de 2008

Dolor


Tanto dolor.  Difícil pensar con claridad, difícil concentrarse y aún más difícil escribir.
Contracciones pequeñas por dentro, dolores inmensos que te hacen llorar.
Un niño en la calle, una familia viviendo debajo de un puente es desalojada, tu papá en el hospital.
Te preguntás si algo más puede estar mal, la respuesta es que todo lo que hay, todo lo que pasa es susceptible de sufrir daños, de no salir como era esperado.
La espera terminó.  Ya no hay vida en la vida, ni morirá un viejo para que nazca un niño como dice el personaje de Bruce W. en Frank Miller's Sin City cuando habla del trato justo.
Ya no hay miedo, ya hay dolor.  Aplicás calor y drogas para facilitar el proceso, pero no lo lográs, de cualquier forma es inmenso el dolor.
Dolor por dentro, dolor en el cuerpo, dolor en el corazón.
Sale tu padre del hospital, esa es la última noticia.
No te gustó verlo así, te rayó el coco verlo tan vulnerable.  Te trajo recuerdos de gente que se ha ido y no es sano ver a tu héroe derrotado en una cama con manchas de sangre por todo el cuerpo. 
Flash al futuro de una realidad que esperás con todo el corazón sea muy lejana, tanto que el destino parezca estar haciendo una excepción.
Visión de un futuro que no querés ver llegar, de un panorama fatídico y desastrozo.
Sacá eso de tu cabeza, te vas a romper más el corazón.
Contracciones corticas, dolores prolongados.
Sale un fantasma de tu interior...la droga parece estar funcionando

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